Amos del séptimo
Antes de que Pedro Tun cante el playball, bromeábamos con Mercedes Esquer y Héctor Castañeda sobre que nos veríamos al día siguiente. Y sí, aquí nos veremos.
Los Leones se están convirtiendo en los reyes del séptimo partido y otra vez estarán en uno. Ayer sellaron su boleto para el duelo decisivo venciendo 2-0 a los Guerreros de Oaxaca, con gran labor de su abridor Jorge Reyes, un cuadrangular de dos carreras de Sebastián Valle y, de nueva cuenta, una… Llámele como usted quiera a la infartante labor de sus dos principales relevistas. Parece mentira siempre la misma situación para los actuales monarcas de la Liga Mexicana.
Reyes lanzó seis y dos tercios a todo lujo. Pero Maikel Cleto puso a temblar a todos en el Kukulcán y ni se diga con Chad Gaudin, quien llenó la casa en la novena antes de ponchar a Samar Leyva para bajar el telón del encuentro. Una vez más estamos en esta instancia. Y, también parece mentira, los protagonistas siguen al pie de la letra con su speach.
Sergio Omar Gastélum dio crédito a los Leones y su frase “La voluntad de Dios nadie la puede cambiar” fue lo mejor de una rueda de prensa en que los pilotos se habrán hartado de la misma pregunta, disfrazada: ¿cómo afrontar un séptimo juego? Versión una, versión dos…
Lo cierto es que para llegar a estas alturas hay que ganar y pelear con todos y contra todos. Incluso contra quienes, como anoche, fustigaron con todo al piloto Roberto Vizcarra por sacar a Reyes, quien lanzaba increíble.
“¡Que me griten veinte mil… Pero que vengan. No solo los que vinieron hoy (6,049). La cosa es que el que toma las decisiones soy yo. Si sale mal yo soy el culpable… Si sale bien…”.
Lo único que importa ahora es que los Leones estarán vivos para hoy, vivos ante unos Guerreros que no se ven presionados pese a que se les fue otra ventaja en la serie.
Anoche pudieron hacer pedazos a los Leones entre la octava y la novena. Cleto sacó la primera en cuatro bateadores, tirando muchas bolas. Pero lo logró. Y Gaudin… Vaya que dejó sin uñas a todos. Llenó la casa con un aut, pero dominó a Orlando Piña, de emergente, con elevado a segunda, y luego ponchó a Leyva con una pitcheada muy de las suyas: apenas moviéndola. Y fin de juego. Como habíamos hablado antes con Esquer y Castañeda, aquí nos veremos en el Kukulcán.
Igual don Emilio Guerra quería un sexto para estar en el estadio. Ayer, el funcionario de la ONU, jersey de león al pecho, nos reiteró ese no sé qué que nos da el béisbol en cada noche. Todo lo dejamos en manos de César Valdez (irá ante Rudy Acosta). Si gana o no, como dijo Gastélum, “es cosa de Dios. Vamos a salir a divertirnos”. Y los Leones, a ponerle h… esa frase que pintaron bajo el line up pegado en el dogaut. Nosotros, aunque sufrimos, igual. Así es esto.— Gaspar Silveira Malaver
