Por Gaspar Silveira (*)

 

Las cosas de la vida. Un error, un descuido, o llámele de la forma en que usted quiera… y lo que soñaste se esfuma.

Los Sultanes de Monterrey volvieron a ganar y están a un paso de regresar al trono de la Liga Mexicana, que no obtienen desde aquella campaña de 2007, cuando se coronaron ante los Leones.

Los regios recuperaron el impulso, la motivación. El orgullo propio que caracteriza a los grandes. No siempre se puede, pero en el tesón es donde se encuentra el éxito, a base de insistir.

No sé si hoy los Sultanes podrán coronarse.

Pero si lo logran, habrán dado una lección bárbara a los otros 15 equipos del circuito. Y debo aceptar que uno de los clubes que más debe sentir, hablando en el sentido de la responsabilidad en el profesionalismo, son los Leones. Los Sultanes jugaron prácticamente igual que los Leones. Llevan en este Otoño más juegos disputados, estaban liquidados y nunca manifestaron estar cansados.

Al contrario, pelearon hasta el último aut en un juego que todos pensábamos estaba perdido. Y hoy podrían consagrarse. La celebración de campeonato, o del equipo que lo gane, durará más que el de los melenudos. Y también eso dolerá más aquí en estas tierras. Pocos se acordarán más allá del Sureste de que Yucatán fue monarca. Cuando regresen a la actividad en la primavera, se hablará más de equis o ye equipo monarca.

Así las cosas. Insistimos en que luchar hasta el último aliento vence todo, incluido el cansancio, porque, por favor, todos jugamos a lo mismo, a ser campeones, o al menos, a intentarlo, en el diamante o en la vida misma.— Mérida, Yucatán

 

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