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Los de Toronto, guiados por el ascenso de Ibaka

Los Raptors de Toronto son el equipo más en forma de la NBA en estos momentos. Su estrella, Kawhi Leonard, uno de los más firmes aspirantes al MVP. Pero la clave del gran momento de los canadienses es el renacer del hispano-congoleño Serge Ibaka.

El pivote, que comenzó su carrera en el Trueno de Oklahoma, ha mutado en una fuerza dominante en los dos lados de la pista, firmando sus mejores promedios desde que está en la liga en su décima temporada.

“Para mí, lo más importante es el equipo. Estoy contento. Lo más importante es ganar”, dijo Ibaka tras dominar el pasado domingo 121-107 a los Lakers.

Entonces, sin Kawhi, Ibaka dio un paso adelante y selló su mejor encuentro como profesional, con 34 puntos y una serie de 15/17 en el lanzamiento, 10 rebotes, dos robos y dos asistencias. Los californianos sufrieron la mayor paliza de su historia en un primer cuarto a pesar de la presencia de LeBron James, con un parcial de 17-42 en los primeros 12 minutos.

Hasta ese punto llega la hegemonía de los Raptors, que cuentan con el mejor balance esta campaña, con un récord de 11 victorias y un único tropiezo.

Los campeones, los Guerreros de Golden State, son segundos (10-1), pero juegan en la Conferencia Oeste.

En el Este, solo los Bucks de Milwaukee (8-2) del griego Giannis Antetokounmpo parecen ser capaces de seguir su estela, con los Celtics de Boston (6-4), que marchan terceros.

Y nada de ello sería posible sin Ibaka. El pivote está siendo titular en el puesto de 5, habiendo hecho toda su carrera en la posición de 4, y la apuesta ha sido todo un éxito: después de varias campañas intentando ampliar su rango de tiro, Ibaka se ha acercado más que nunca al aro, certificando los mejores porcentajes de su carrera en el lanzamiento (59.3%), la mayor anotación de su trayectoria (17.7 puntos) y el mayor número de tiros libres por choque (2.9).

Todo ello, en solo 26-6 minutos en la cancha.

Cambio de aires

En Oklahoma, Ibaka convivió con Russell Westbrook, James Harden y Kevin Durant, quedándose al borde del anillo al caer en las finales de 2012 ante el Calor de Miami de LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh (4-1). A partir de ahí, la franquicia dio un vuelco absoluto con la marcha primero de Harden a Houston y luego de Durant a los Guerreros. El siguiente fue él, rumbo a Orlando en 2016, para recalar en Toronto a mitad de temporada.

Allí, al principio, le costó encontrar su sitio. En un sistema de juego establecido, con dos amasadores de pelota como Kyle Lowry y DeMar DeRozan, al hispano-congoleño le faltó tiempo de adaptación pero, este verano boreal, con las marchas del escolta y del técnico Dwane Casey, Ibaka ha elevado su nivel hasta situarse entre los mejores del campeonato.

A sus 29 años, aún tiene la mitad de su carrera por delante. Ya como pivote, los Raptors seguirán necesitando de su mejor versión si quieren conquistar el Este, primero, y luego tratar de dominar a los Guerreros.

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