El pívot estelar de los Timberwolves no tiene secuelas
Karl-Anthony Towns estaba en el asiento del copiloto de un automóvil que lo llevaba al aeropuerto, donde se reuniría con los Timberwolves. De pronto, un camión de semirremolque embistió a su vehículo por detrás a una velocidad de entre 56 y 72 kilómetros por hora.
En cuanto los análisis médicos confirmaron que las lesiones eran leves, el pívot, dos veces elegido al Juego de Estrellas, comenzó a pensar si podría incorporarse a su equipo a tiempo para el siguiente partido. Pero sabía también que tuvo suerte de salir con vida.
“Yo diría que tenía 5% de probabilidades de salir vivo”, dijo ayer Towns, antes del partido de Minnesota contra Sacramento. “Probablemente no debí haber salido como salí, pero me alegra que haya ocurrido así”.
También se alegran los Timberwolves y los familiares del jugador con ascendencia dominicana.
“Evidentemente, uno quiere cerciorarse de que ‘KAT’ (Towns), la persona, reciba la atención”, dijo el técnico Ryan Saunders, quien confirmó que el jugador tendrá actividad contra los Reyes. “Definitivamente, ‘KAT’, como persona, supera por mucho al basquetbolista”.
Kurt Joseph, entrenador de fuerza y acondicionamiento físico, iba al volante el jueves pasado, cuando debió frenar abruptamente en la Interestatal 35W de Mineápolis, donde había ocurrido otro accidente. Towns recordó que Joseph se quedó con “la cara de piedra” cuando notó que el camión que vio por el espejo retrovisor no desaceleraba.
Towns no jugó ante Milwaukee el sábado, cortando así su histórica racha de 303 partidos consecutivos de inicio, la más larga en el comienzo de una carrera en la NBA desde 1970-71.
Los guerreros de Golden State superaron en casa 121-110 a los Avispones de Charlotte, a pesar de que Stephen Curry tuvo un partido poco eficiente.
Y es que el quinteto de Oakland saltó a la duela con cinco jugadores seleccionados alguna vez al Juego de Estrellas. Klay Thompson anotó 26 puntos, en tanto que Kevin Durant tuvo 24.— AP
