Camino a Monclova escuchamos una y mil anécdotas de la temporada que viven los Leones y que están tan cerca de ponerle broche de oro. Y una palabra que oímos muchas veces parece sencilla, pero vaya que es grande: confianza.

Los Leones nunca desconfiaron en el proyecto, en ellos mismos. Había veces que parecía que todo se iba abajo. Y eran ellos mismos los que hacían resurgir la esperanza. A final de cuentas, allí están. O mejor dicho, aquí están.

Llegamos luego de una odisea hasta territorio enemigo. Monclova confía en sus peloteros, tiene la ciudad entera la ilusión de que estos Acereros de 2019 le van a poner fin a la larga espera de cuatro décadas sin ascender al trono de la Liga Mexicana.

Las principales avenidas presentan espectaculares alusivos a la famosa Furia Azul. Debajo de sus viaductos aparecen dibujos y grafitis de apoyo a los Acereros.

En el mismo vuelo Mérida-Monterrey nos topamos con aficionados que llegaron a nuestro Yucatán por un fin de semana que esperaban fuera de fantasía, por ver coronarse a sus Acereros y pasarse unos días en el paraíso que es Mérida y anexas.

Regresaban con satisfacción a medias. Disfrutaron de playas, de zonas arqueológicas, de gastronomía y, sobre todo, de seguridad.

Igual nos comentaba uno sobre lo vivido en el Kukulcán lleno al tope, diciendo que era una maravilla por todo, por la instalación (nosotros nos quejamos de que es obsoleta!), de su terreno de juego, de su gente, en el estadio y fuera de ella. Pero no tuvieron la guinda. No vieron a sus azules coronarse en la casa del rey de la selva.

¿Y sabe usted qué dicen?

Que dan la impresión de haberse quedado sin la confianza de inicios y mediados de temporada. Apuntan a que, como reconoce el mánager Pat Listach, sin bateo, los Acereros son hombres muertos.

A estas alturas ya sabemos todo sobre estadísticas. Que Chris Carter lleva un hit en 14 turnos, con 10 ponches, que no batearon un solo jonrón en Mérida cuando habían sacado la pelota del estadio 159 veces en el año.

¿La confianza? Volviendo a lo del inicio: los Leones se iban a pique y de pronto recuperaban su nivel y la confianza.

¿Recuerdan, por ejemplo, que luego del tercero de la serie ante Oacaxa? Daba la impresión de que se habría problemas. Pero llegó la marfilada espantosa de Alex Valdez y los Leones volvieron a la vida. De allí pa’l real, como dicen aquí en el Norte.

Llegamos al hotel y los héroes de la melena comían en el hotel. Un momento de camaradería, de bromas, algunas fuertes. Pero todos sonrientes.

Están tranquilos. Han trabajado mucho, y tienen confianza en ellos mismos”, nos dice en el camino don Raúl Orteha Rojas, del equipo de avanzada de los Leones. Vaya que el “Zurdo” sabe qué esto de confiar y desconfiar en sí mismos.

Los Leones no están solos. Yucatán está con ellos, allá y aquí en el Boulevard Pape, famosa avenida de Monclova.

Llegaron aficionados yucas hasta aquí donde estamos instalados ahora. Y los Leones bien identificados. Las familias Soberanis y Solís están rete felices de ver a las fieras y poderse tomar una foto con “Pepón” Juárez. En Mérida no pudieron hacerlo. Y así se hacen los sueños realidad. A los Leones hoy se les puede hacer. Igual a toda su legión de seguidores.

Ustedes confíen.

*Gaspar Silveira (Enviado especial del Diario)

Vianey Alejandra Paulino Cuxin es editora web egresada de la Licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación por la Universidad Interamericana para el Desarrollo (UNID). Se incorporó a la División de Medios de Grupo Megamedia en marzo de 2015.