Los Leones llegaron a Monclova con la ilusión de alzar por quinta vez el banderín de la Liga Mexicana de Béisbol. Pero se quedaron mirando desde el dogaut cómo los Acereros ponían broche de oro a un año increíble.
Y la capital mexicana del acero, cuatro décadas después, por fin tiene un campeonato de la Liga Mexicana de Béisbol.
Los Acereros, jugando como una maquinita, sorteando obstáculos en la primera parte del partido, dieron una cátedra en la segunda para vencer 9-5 a los Leones de Yucatán, en un intenso Juego 7 que pasará a la historia.
Los Leones se desplomaron. Dos veces tuvieron la ventaja y la perdieron. Y cuando los Acereros la alcanzaron, dieron rienda suelta a una forma de jugar que encendió a 10 mil espectadores en el Estadio Monclova.
Y así, la ciudad que comenzó a construir Harold R. Pape hace décadas, que nunca había tenido una gloria para celebrar, alcanzó pa cumbre del mejor béisbol de verano con una novena que, cosas del destino, edificó su nieto Gerardo Benavides Pape.
Carlos Bustamante puso fuera a Jonathan Jones para el último aut del encuentro y todo Monclova explotó, haciendo realidad el sueño de toda una ciudad esforzada y motivada.
Los Leones fueron protagonistas dignos, pero hay que decir que la Corona no fue suya porque le quedaron a deber a un juego en el que la estrategia es fundamental y cuando tomaron decisiones hoy en el momento clave, no respondieron.
El alto.mando de las fieras titubeó al manejar a su pitcheo. Pecó de confiado al usar a elementos que mostraron pobre capacidad de rendimiento en estos momentos clave, y en el terreno algunos puntos finos no los ejecutaron.
Y después Monclova, alentado por su increíblemente ruidosa afición, pudo venir de atrás, sobreponiendose a jonrones de Liddi y Valle, a jugar con soltura y pulcritud. Eso es tocar, correr y fildear.
Y luego de seis meses y 142 partidos, los Acereros de la nómina impresionante, saborearon las mieles de una victoria que se les había negado por cuatro décadas.
No debe doler mirar la celebración del monarca porque los Leones no desmerecieron nada, pelearon con todo. Pero el béisbol es así de mágico cuando juegas bien y cruel cuando no.
Monclova es una locura. La historia está de su lado.- Gaspar Silveira
