La muerte paró la carrera del púgil Salvador Sánchez
Los grandes del boxeo mexicano, curtidos de experiencia en largas carreras, abrieron un espacio entre sí para darle cabida a un jovencito que en apenas unos años se ganó el respeto y el corazón de los aficionados al deporte de las narices chatas.
Salvador Sánchez vivía en medio de la vorágine del éxito cuando un accidente, tal vez en un hecho irresponsable de su juventud, le cortó la vida. Y el entonces joven campeón mundial de peso pluma pasó a convertirse en leyenda.
Por como iba, los que le vieron y analizaron llegaron a considerarle como potentado para ser el más grande de la historia.
Pero el vencedor de cuatro exmonarcas mundiales en diez peleas de campeonato no pudo hacer válidos los vaticinios.
