Inglaterra creó el reglamento, pero Italia el deporte
“Los italianos pierden guerras como si fueran partidos de fútbol y partidos de fútbol como si fuesen guerras”. Con esta frase lapidaria, Winston Churchill mostraba el tipo de ADN que recorre desde tiempos casi inmemoriales por la sangre transalpina.
Y no le faltaba razón. El calcio, el fútbol de Italia, siempre se ha caracterizado por una estrategia parecida al arte de la guerra: una defensa infranqueable, flancos seguros y aprovechando los despistes del contrario, mediocampistas especializados en cortar cualquier empuje contrario y una delantera certera, todo caracterizado por un estilo de juego que no deja mucho a la imaginación, que prima el contacto físico y que rompe estrategias ajenas.
Lo que no sabía Winston Churchill, o creemos que no estaba muy familiarizado, es que el fútbol y la guerra están estrechamente unidos en Italia desde hace siglos. Sí, siglos, porque si en 1863 se reglamentó por primera vez el fútbol en Inglaterra y se atribuye a este país la invención de este deporte de masas, fue en Italia –existía desde 1530, pero el primer reglamento tuvo lugar en 1580— cuando encontramos el origen del fútbol total: el “calcio storico” o “calcio fiorentino” o “calcio con librea” o mejor, el “calcio storico fiorentino”.
En sus orígenes, este deporte se jugaba en las calles y plazas de Florencia por jóvenes y adultos durante el descanso laboral.
Además de ser origen del balompié, puede considerarse también origen de otro deporte reglamentado en Inglaterra en el siglo XIX: el rugby. Para añadirle más interés, la lucha es parte clave del “calcio storico” con puñetazos por doquier. Muchos, de hecho. Muchísimos.
Cada mes de junio, con motivo de las fiestas de San Juan Bautista en Florencia, se celebra un pequeño torneo llamado San Giovanni Battista del Calcio Storico Fiorentino, con cuatro equipos, que corresponden a sendos barrios de la urbe italiana: San Giovanni, Santa María Novella, Santo Spirito y Santa Croce. Cada uno viste de un color: blanco, verde, rojo y azul para repartirse bofetadas en sus mil variedades y lograr goles casi sanguinarios en modo salvaje.
Para lograr los goles, dos equipos de 27 jugadores (cuatro porteros, tres laterales, cinco mediocampistas y 15 delanteros) cada uno se enfrentan entre sí durante 50 minutos. Hasta ahí todo bien. El problema llega cuando la regla fundamental del juego es que vale todo, desde puñetazos, patadas y cabezazos, hasta estrangulamientos. Tal cual. Eso sí, con ciertos límites: no golpear a un oponente desde atrás; no hacerlo cuando está en el piso, o cuando ya es atacado por otro compañero de equipo suponiendo eso superioridad numérica. Si un jugador incumple las reglas, será expulsado.
La participación en la justa tiene también su reglamento. Solamente pueden participar mayores de 18 años y florentinos o residentes en la ciudad durante por lo menos 10 años ininterrumpidos.
Y poco más. Verdaderamente poco más. La estrategia inicial del equipo con sus jugadores perfectamente repartidos por la cancha pasa a segundo término cuando comienzan a soltar bofetones a diestro y siniestro. Eso sí, hay que lograr goles a como dé lugar, aunque, literal, haya que sudar y sangrar, y volver a sangrar.— Javier Caballero Lendínez
“Calcio Storico” 1530
En 1530 tuvo lugar el primer partido considerado “oficial” del “calcio storico fiorentino”.
Asedio de Carlos V
El encuentro se jugó el 17 de febrero durante el asedio del rey Carlos V a la ciudad a solicitud del papa Clemente VII.
El resurgir
En 1930, 400 años después, y después de más de dos siglos sin rastro del “calcio storico”, cuya popularidad se vino abajo en el siglo XVIII, el ministro Alessandro Pavolini hizo resurgir la cita.
