El camino de la selección mexicana de fútbol en la Copa del Mundo siempre ha sido complicado, especialmente desde sus comienzos, ya que tuvieron que pasar 13 partidos para lograr su primera victoria, la del 7 de junio en Chile 1962, hace 58 años, ante Checoslovaquia.
Asiduo participante en esta naciente competencia, pero con nulo protagonismo fue la constante del Tri en las primeras ediciones de la justa mundialista, al grado de que fue hasta su quinta participación cuando logró su primera victoria.
Su debut fue en Uruguay 1930 ante Francia, una selección muy superior que terminó venciendo 4 a 1. El autor del único gol mexicano de ese partido y el primero en la carrera mundialista de la selección nacional fue Juan “Trompo” Carreño.
A partir de ahí, sólo derrotas. Dos más en esa competencia: con Chile y Argentina, a las cuales se les sumaron tres en Brasil 1950, ante la selección anfitriona, la ya desaparecida Yugoslavia y Suiza.
En Suiza 1954, el camino fue el mismo, con derrotas ante Brasil y Francia, y en Suecia 1958, se logró el primer punto de la historia al empatar con Gales aunque perdió ante la anfitriona y ante el once de Hungría.
El regreso del Mundial a América le trajo una luz de esperanza al Tri, que nuevamente cayó ante una de sus bestias negras, Brasil y, después, España. Todo pintaba muy mal hasta que en el tercer partido del grupo, apareció una Checoslovaquia que cedió y cayó por 3 a 1.
El estadio Sausalito, en Viña del Mar, fue el sitio donde Isidoro “Chololo” Díaz, Alfredo el Águila y Héctor Hernández, el último de penal, marcaron los tres goles que le permitieron a México remontar el gol inicial checo.
Esa fue la primera de las 16 victorias en Copas Mundiales: nueve contra europeos, cuatro ante asiáticos, dos ante rivales de América y una contra africanos.
