Aldo Polo con sus hijos. -- Foto Ramón Celis

“¿Misión cumplida, capitán?”, preguntamos ayer a Aldo Polo, a poco de haber tomado una decisión trascendental en su vida.

“A medias. Me falta otra parte en mi vida”, contestó.

Aldo Francisco Polo Ramírez lo meditó bien, lo analizó en familia, con su equipo. “Me retiro como jugador”. Se va el que fuera capitán de los Venados FC Yucatán en los últimos torneos de la Liga de Ascenso.

Se va contento por lo logrado en su faceta de jugador, que abrió en el año 2000 jugando para los Tordos del Atlético Huejutla de la Tercera División. Dos décadas ininterrumpidas de esfuerzo, de sacrificios, de dejar de ver a sus papás en Ciudad de México, de alejarse de su esposa e hijos para las concentraciones.

¿Por qué a medias? ¿Cuál es la otra parte que falta para lograr la misión cumplida?

“Los Venados, su presidente Rodolfo Rosas y su director administrativo Miguel Fernández, son dos personas que me ayudarán a lograr algo que me servirá mucho en el futuro: terminar mi carrera como director técnico. Y creo que esa es la otra parte, formarme como entrenador y ayudar a formar a jugadores. Mi idea es que pronto pueda ser director técnico, y, por qué no, dirigir a los Venados”.

Se va el número 8. El que portó el brazalete de capitán por la mayoría de los 157 partidos que defendió la playera de los Venados de la era Rodolfo Rosas. Él llegó justo cuando comenzó el proceso de Rosas Cantillo “y me lo dice así: tú eres el que llegó conmigo y duró tantos años, el que más minutos jugó. Eres una institución para el club”.

Los astados quieren que siga ligado al club y de allí viene la siguiente ilusión: ser el entrenador en un futuro cercano. “Me voy a preparar con todo para concluir esa meta y, ojalá, mi primera intención será la de dirigir a los Venados. Sería una forma de agradecer lo que han hecho por mí. Así uno se siente contento por estar en un equipo”.

Con 36 años de edad, tal vez no haya tenido tanta preocupación en tomar la decisión. “Más que nada por mi familia. Como jugador uno es egoísta, solo piensas en ti, en el jugador, no piensas en el equipo ni en tu gente. Nunca quieres dejar de jugar. Pero me dolió más en esta ocasión. Lo pensé: ‘si ya no voy a jugar en Venados, si ya no habrá ascenso, no voy a jugar en ningún otro lado. Era movernos otra vez de ciudad, a ver qué pasaba el otro año. Comenzar otro proceso. Siendo honestos, sería más difícil mental y deportivamente”.

Entra otra vez la familia, tan valioso para el profesional: “Y mi familia… Vivimos aquí bien, mi hija ya tiene nueve años. Ha sido difícil desde que nació, ha tenido problemas de que nos estemos mudando. Uno tiene que ver por ellos”.

Aldo y su esposa Sinaí Camacho tienen dos hijos, Emilia Sinaí y Aldo Emilio, quien nació hace cuatro años y está registrado como yucateco.

En lo deportivo, a Aldo Polo quizá le haya faltado un campeonato y ascender. Jugó en Primera División con Puebla y sus mejores años los tuvo en el Ascenso con los Venados.

“Me faltó un ascenso con algún equipo, pero a veces no te toca. Te reconforta saber que te brindaste al máximo siempre en todos los equipos en que jugaste”.

Eso es otro punto clave.

“Te hiciste desde mero abajo y cumpliste tu sueño de ser futbolista profesional. Comencé con los Tordos. hice todo mi proceso en Tercera, Segunda, Ascenso y jugué en Primera. Me voy tranquilo porque cumplí muchos de mis sueños. Muchos no los cumplen. Fui futbolista profesional, ese fue mi sueño, y no lo digo porque lo haya hecho. Mi papá me lo decía: ‘vas a ser profesional’. Y ahora yo me retiro. No me retira el fútbol. Gracias a Dios no tengo ninguna lesión, estuve sano prácticamente toda mi carrera”.

Sabias las palabras de su padre, José Francisco Polo Parra.

z El niño nacido el 31 de agosto de 1983 en Ciudad de México alcanzó la meta de estar en el fútbol de paga, y también celebró un gol en el máximo circuito, al marcarle al Atlas en el Estadio Jalisco, cuando jugaba para el Puebla.

De posición defensa, a veces jugando de mediocampista, Polo tiene registrados 42 goles como profesional, 23 con los Venados. Nunca estaba quieto en la zaga, sino más bien se trataba de un jugador polivalente. Y como capitán eso era de darse un lugar.

“No soy de saber esos datos. Me sorprendo yo mismo porque no lo vi de esa manera. Pero el que haya metido tantos goles quiere decir que lo hice bastante bien. Algo te puedo decir es que nunca bajé los brazos… Nunca. Siempre había algo por qué pelear en la cancha hasta el último momento y en la parte final también hice goles”.

El extra en la cancha

Y ser capitán con los Venados le dio un sentido especial a cada momento que estaba en la cancha. “Si te dan el gafete es por algo. Y lo que tienes que mostrar siempre es una responsabilidad porque debes poner el ejemplo. No solamente que los jugadores tengan que seguirte, sino que tú te debes a ellos”.

Y así, se cierra la carrera de un jugador que está en Ascenso desde 2004 con Altamira y que defendió los colores de Correcaminos, Dorados, León, Puebla, Tijuana, Cimarrones y Venados.

“Puedo irme bien. Millones tienen el sueño de jugar fútbol profesional y somos pocos los que lo logramos. Pero para lograrlo hay que sacrificar muchas cosas. Dejé a mi familia siendo jovencito, me fui de casa, reuniones de familia, funerales, fiestas. Todo por estar donde quieres estar”.

De botepronto, mencionamos lo que vive actualmente el yucateco Andrés Gudiño con Cruz Azul, similar en palabras a lo que Polo dice. “Lo vi cuando estaba aquí con nosotros. Era un muchachito que tenía sus dudas. Quería irse porque en Segunda División le iban a pagar más. Pero le dije que lo pensara bien, que a todos les llega su hora. No me quiero colgar de lo que él logró, nadie debe hacerlo. El único que tiene el mérito de ese logro es él. Y me da mucho gusto que lo esté logrando. Creo que todos estamos felices de verlo allí. Es el sueño”.

En definitiva, intención de muchos millones de personas. Sueño de muy pocos.— Gaspar Silveira Malaver

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