Corey Seager conecta jonrón de dos carreras en la novena para acercar a los Dodgers

Los Ángeles casi hace un milagro, pero cae otra vez

Por un momento se pensó que iba a escribirse una de las grandes tragedias de la postemporada. Sólo fue un esbozo de que los Dodgers volvieron a la vida por un rato.

Los Bravos de Atlanta, pasando del jolgorio a la desesperación, terminaron venciendo 8-7 a los Dodgers para ponerse 2-0 en una Serie de Campeonato que, en menos de tres autes, se volvió muy intensa.

El mexicano Julio Urías tendrá hoy un paquete enorme cuando suba a la loma del Globe Life Field para tratar de revivir a unos Dodgers que, de ser amos y señores de la temporada del Covid-19, ahora están a mitad del camino de una eliminación que sería catastrófica. No pudo abrir ayer su astro Clayton Kershaw por espasmos en la espalda y el piloto Dave Roberts anunció que tampoco irá hoy, por lo que Urías fue señalado y Kershaw mañana. Quizá por la urgencia de ganar pueda cambiar de opinión y poner siempre sí al zurdo más dominante de la rotación de Los Ángeles en los últimos años.

Pero mientras definen, el partido de anoche quedará en el recuerdo de esos que un equipo va cimentando gran ventaja y araña un triunfo cómodo, y el otro, casi muerto, reacciona y se queda cerca, muy cerca. Pero como dicen: ¡Perdió!

Atlanta llegó a ponerse 7-0 en la alta de la séptima. A cada lanzador dodger que iba a la loma le castigaban. En el cierre, Corey Seager encendió la velita de la esperanza a los angelinos con jonrón de tres anotaciones. Bambinazo de Ozzie Albes en la novena dejó el score 8-3 y se pensó que era el final. Pero Max Muncy bateó cuadrangular de dos registros en el cierre y, ya con dos fuera, Albies cometió error en la intermedia que dio vida a los Dodgers, que se pusieron 8-7 con triple de Cody Bellinger. Y todo creció al mil en emociones. Lo improbable estaba cerca de ocurrir. Con la carrera del empate en tercera, Matt Melancon por fin sacó el tercer aut y acabó el drama.

Fue uno de los momentos más emocionantes de esta postemporada y una dolorosa derrota para los Dodgers. Por ello, la responsabilidad de Urías, o quien vaya, es inmensa para dar vida a los moribundos angelinos.— Gaspar Silveira

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