Jesse Castillo, en la locura vivida en el Kukulcán el 27 de agosto de 2006, cuando guió a los Leones al campeonato, y la noche del sábado en Hermosillo, al ayudar a Culiacán a coronarse en el Pacífico Fotos Archivo Diario de Yucatán y Liga del Pacífico

Domingo 27 de agosto de 2006: un joven pelotero con una oportunidad inesperada se viste de héroe en la Serie Final de la Liga Mexicana de Béisbol al conectar cuadrangular en la entrada 14 para del Juego 5 para hacer campeones a los Leones de Yucatán en verano.

Sábado 30 de enero de 2021: uno de los peloteros más consistentes de los tres últimos lustros, llamado para reforzar a su actual equipo, se viste de héroe en el Juego 7 de la Serie Final de la Liga Mexicana del Pacífico al conectar un cuadrangular en la entrada 10 para hacer campeones a los Tomateros de Culiacán y llevarlos a la Serie del Caribe.

Como si fuera la segunda edición de una película, repitiendo el guión con el mismo actor como protagonista: Jesse Castillo, misma barba de candado, mismo ritual a la hora de llegar a la caja de bateo. Pero más experiencia, mucho más selectivo en sus pitcheos.

Castillo sigue en los cuernos de la luna tras llevar a los Tomateros a su campeonato número 13 en la Liga del Pacífico con un bambinazo que hizo ganar a Culiacán y coronó una remontada en la final: Hermosillo llegó a estar 3-1 adelante en la serie, y tuvo todo para acabarla en el Juego 6 en casa, pero no ganó y en el Juego 7, se entumieron cuando pudieron tomar una ventaja decisiva.

En la temporada de verano en 2006, Castillo recibió una oportunidad no planeada ante la lesión del tercera base titular de los Leones, Francisco Cervera, y se quedó con el puesto en el rol regular y en la postemporada, siendo clave para las fieras camino a su tercer campeonato.

En el Juego 5 ante los Sultanes de Monterrey, la batalla se extendió a 14 episodios en una noche histórica con 16 mil espectadores en el Parque Kukulcán, y prendió una pelota de Miguel Rubio para mandarla a las gradas del prado izquierdo y poner fin a la maratónica noche, en uno de los momentos más emotivos del deporte yucateco.

Uno de los mejores bateadores

Jesse comenzó esa noche el despunte de una carrera que le ha llevado a ser uno de los mejores bateadores zuros mexicanos desde entonces, tanto en verano como en invierno. Incluso, ha jugado de refuerzo en ligas invernales de otros países.

En esta temporada del Pacífico, jugó con los Algodoneros de Guasave y fue seleccionad como refuerzo por los Tomateros para la postemporada.

La noche del sábado 30, en el Estadio Sonora de Hermosillo, luego de empatar la serie de manera dramática el viernes, lo pupilos de Benjamín Gil se fueron con todo y llegaron a tener ventaja de 6-3, en una ofensiva que incluyó el primer jonrón de Jesse en el juego.

Pero Hermosillo, el equipo con más trofeos de campeonato del Pacífico en sus vitrinas, empató con tres en la séptima, pero no aprovechó el momento anímico para seguir y tomar la delantera.

Jesse Castillo, en la locura vivida en el Kukulcán el 27 de agosto de 2006, cuando guió a los Leones al campeonato, y la noche del sábado en Hermosillo, al ayudar a Culiacán a coronarse en el Pacífico Fotos Archivo Diario de Yucatán y Liga del Pacífico

Y en la décima, ante Fernando Salas, nombrado “Relevista del Año” en el rol regular, puso a Culiacán camino a Mazatlán con su bombazo decisivo, desatando la locura, a distancia, en territorio culichi. La pelota se fue detrás de la cerca de entre el central y el derecho, y Jesse corrió más lento que en 2006, con el brazo en alto.

Jesse Castillo, ahora con 38 años a cuestas, sigue regando batazos, de forma especial con mucho oportunismo.

En Yucatán, y en todo el béisbol mexicano, se le recuerda por la vuelta que dio al cuadro entre saltos y gritos el 27 de agosto de 2006. Y su valor como pelotero creció con el bombazo de Hermosillo, a 15 años de distancia.

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