Negrín y los Leones, por la primera hoy ante los Diablos
Podrán decir que es una serie más, pero la que abren hoy Leones y Diablos es mucho más que eso. Así que la batalla está llena de expectativas muy altas.
Los pingos, que tendrán rotación de cinco hombres, mandarán a la loma hoy a JC Ramírez, un nicaragüense que en su más reciente salida fue vapuleado con siete carreras en una entrada y dos tercios precisamente en el Estadio “Alfredo Harp Helú”, donde hoy tendrá de rival al cubano Yoanner Negrín, cuya última aparición fue un recital de siete actos en blanco ante los Olmecas.
No se han visto las caras este año y, aunque parezca lejano el año 2019, o algo olvidable, los Leones barrieron al México en cuatro juegos en esta instancia. ¿Lo habrán olvidado los Diablos Rojos? Difícil pensar eso.
En un ambiente grande, con sabor a revancha, los Diablos parecen enfocados a defenderse gracias a su pitcheo. Otrora poderosos y destructivos por su bateo, hoy están donde están por sus lanzadores, pero tienen un enorme arsenal.
¿Los Leones? Contra Tabasco mostraron que pueden combinar pitcheo con bateo. Este año en sus visitas a plazas de batazos largos destacaron. No se ve por qué no lo hagan en la casa de los pingos. Y Negrín ya ha brindado grandes juegos pitcheando en ese tipo de escenarios. ¿Importará la localía mayoritarpua? Hay que ganar cuatro partidos. Luego se verá.
Leones Vs Diablos: en 7

El pitcheo de fieras y pingos debe permitir ver una final sureña con pocas carreras
Eso de hacer vaticinios previos a una serie de playoffs siempre será difícil. Las estadísticas generalmente son las que llevan a los expertos a hacer sus pronósticos.
Pero esta vez, los Leones y los Diablos, que abren hoy la Serie de Campeonato de la Zona Sur, salen, de verdad, muy parejos. Sus números no dan lugar a que uno pueda sacar una predicción tan contundente. Nada fácil.
“Una serie muy dura. Difícil dar un favorito, porque son dos novenas muy compactas, con rosters muy bien conformados y con experiencia”, nos escribe Roberto Espinoza desde Puebla. Le consultamos, tratándose de uno de los mejores analistas que tiene la pelota mexicana actualmente. Y sus vaticinios nos dejan, como dijimos al principio, con la expectativa de que esta batalla será más que pareja y es probable que la veamos llegar hasta su máximo de siete juegos.
A no sea que cualquiera de los dos se crezca y el otro se achique en el momento menos esperado. Esto de las grandes hazañas tiene que aliarse siempre con las grandes tragedias.
Veamos un poco de lo que puede hablarse con propiedad. Los Diablos Rojos, contrario a otras épocas, no están en esta etapa tanto por el bateo que le caracteriza. Fueron los mejores en pitcheo en la serie pasada entre los ocho equipos semifinalistas (dos carreras limpias en 26 episodios. De gente grande ante el Águila). Los Leones conjugaron todo: pitcheo y bateo para dejar fuera a Tabasco.
BATEO.— Siempre volteamos a ver a los Diablos por sus cifras ofensivas y sus grandes estrellas. Lo que tienen este año es esa combinación de bateadores selectos (Carlos Favela y el “Haper” Gamboa) delante de los cañoneros Joey Singleton y Japhet Amador, llegando luego a la parte final con Emmanuel Ávila y Carlos Figueroa. De primero a noveno, cuidado. Además, vinieron a jugar tres partidos de visitantes en el Kukulcán ante los Tigres y batearon que dio gusto.
Los Leones parece que por fin le encontraron la cuadratura al círculo de la consistencia. Jugaron todos por todos. Tuvieron grandes batazos (entre “Pepón” Juárez, Alex Liddi y Humberto Sosa) y bateadores cortos como Wálter Silva. Necesitan que Norberto Obeso termine de estirarse, que J.J. Aguilar pueda igual repuntar. El chiste es que todos sigan haciendo todo. El poder lo tienen Juárez, Liddi y también Yadir Drake.
PITCHEO.— La cuarteta de abridores de los Leones se lució de verdad en la serie ante Tabasco. Yoanner Negrín dio un recital y sabe lanzar tanto en la altura del “Alfredo Harp” como a nivel del mar en el Kukulcán, ante Diablos y cualquiera. Una victoria suya para iniciar esta batalla influirá mucho en el resto. ¿Cómo se verán los demás en la rotación? Buena pregunta. Al menos en el rol regular mostraron aguante y en los playoffs más. Los Diablos usarán una rotación de cinco, pero su fortaleza estará en el relevo. Las fieras esperan que sus abridores lleguen bien a la sexta o séptima. Los pingos quisieran que cuando sea el momento de Jumbo Díaz o Roberto Osuna tengan al menos una de ventaja.
FACTOR ESTADIO.— Los Leones batearon apenas un jonrón menos que los Diablos y su porcentaje fue de .273, abajo del .287 del México. Pero jugar en el “Alfredo Harp Helú” puede ser un hándicap para todos. Cuando fueron a Puebla y Oaxaca, plazas bateadoras, los Leones se destaparon. Y en las series recientes fueron mucho muy pacientes, contrario a gran parte del rol regular. Saben que un buen batazo allí puede convertirse en algo grande. Pero hay que darle a la pelota. Sus lanzadores deberán ser precavidos por la misma razón. Los Diablos no tuvieron compasión ante los Tigres en el Kukulcán, donde la pelota vuela menos, con todo y las bardas más cerca. Aprendieron rápido. ¿Béisbol pequeño? Es posible ver a los pingos intentarlo. Insistimos en que no son los mismos de otras épocas.
FACTOR ANÍMICO.— No sabemos cómo vaya a estar la afición de volcada en el “Harp” para los Juegos 1 y 2. Y sí sabemos cómo se sentirá en el Kukulcán para cuando se reanude la serie en Mérida. Atrás quedaron los años en que los Diablos venían a hacer pedazos a los Leones. En las últimas cuatro series de playoff que se han enfrentado, los melenudos han ganado tres. Me ha costado aceptar la frase de los Leones sobre que “es una serie más”, pero les tomo esta también: “No somos menos”, que dijo “Pepón”. No sentirse menos será clave. La historia cuenta. Pero más la historia reciente, y en estos años más frescos, los Leones dejaron de ser el equipo perdedor. Los números avalan eso y quizá en el orgullo pingo pese porque dejaron de ser la aplanadora de otras épocas. Me escribió esta frase el padre Lorenzo Mex Jiménez, capellán de las fieras, que cae en forma por acciones y momento: “Jugar todos, con todo, para el equipo. Así hay que jugar siempre, no solo con Diablos. Ése debe ser el hábito de los Leones”.
PREDICCIÓN.— Alístese, mejor, para una serie de pocas carreras, probablemente muy pocas. Si el pitcheo y el bateo se conjugan, los Leones deben ganar, ya sea en seis o siete juegos
