Desde la llegada de Russell Wilson y Bobby Wagner en 2012, los Halcones Marinos de Seattle han jugado un partido en las nueve temporadas previas que se consideró sin sentido.
Ahora todo indica que las próximas seis semanas serán muy largas con partidos sin relevancia en el noroeste del Pacífico después de la derrota 17-15 de Seattle frente a Washington, que pudo haber sido el golpe final en las aspiraciones de Seattle de lograr algo en la temporada, que luce miserable para su causa.
“Es frustrante. Estamos frustrados. Obviamente, no es como queríamos que sucedieran las cosas”, dijo Wagner. “Simplemente tenemos que encontrar el modo de obtener algunas victorias”.
En cada temporada previa siempre había algo en juego para Seattle, cada semana con implicación de postemporada, ya fuera una mejor posición, o simplemente meterse en la pelea por un lugar en los playoffs, o mantener la inercia para llegar a enero y más allá.
Inclusive en la temporada 2017, cuando Seattle se quedó fuera de los playoffs y jugó un partido sin sentido en la semana 17, estuvieron en la pelea hasta finales de diciembre y aún así terminaron con marca ganadora.
Mientras la derrota frente a Washington no elimina de forma matemática a Seattle de pelear un lugar en postemporada, bien pudo ser un resultado de eliminación. Seattle es uno de cinco equipos de la NFL con tres victorias o menos, su ofensiva luce rota y su defensiva está exhausta de no recibir un descanso en la banca.
Y Wilson, el quarterback franquicia, parece perdido. Insiste en decir que su dedo reparado de forma quirúrgica no representa un problema. Pero si el dedo está bien, no queda claro a qué se debe su falta de puntería, así como las malas decisiones y el no conectar con receptores que lucen abiertos.—AP
