Los fanáticos del béisbol en San Diego habían esperado una eternidad para tener una fiesta descomunal, y los Padres estaban más que dispuestos para complacerles.

Lo más dulce fue que lo logrando eliminando a los poderosos Dodgers de Los Ángeles, el mejor equipo de las Grandes Ligas este año y uno que había derrotado una y otra vez a los Padres con frecuencia durante las últimas dos temporadas.

Jake Cronenworth rompió un empate con un sencillo de dos carreras y dos outs en el séptimo inning y los Padres remontaron 5-3 el sábado a los Dodgers para pasar a la serie por el campeonato de la Liga Nacional por primera vez desde 1998.

Los cimientos de un colmado estadio Petco Park temblaron cuando los 45,139 aficionados rugieron al ver a Josh Hader ponchar a Mookie Betts, Trea Turner y Freddie Freeman en sucesión para completar la tercera victoria consecutiva los Padres contra los Dodgers.

Hader y el tercera base Manny Machado se abrazaron y el resto de sus compañeros se unieron para celebrar efusivamente en el cuadro. Los fuegos artificiales estallaron sobre el céntrico estadio. Machado y Juan Soto exhortaron por más a los asistentes en medio de un aguacero.

“Nuestros aficionados llevaban tanto tiempo esperando y yo solía ser ese fanático que ansiaba”, dijo Joe Musgrove, el chico de los suburbios de San Diego que fue el abridor del partido decisivo de la serie al mejor de cinco. “Es una bonita sensación ser parte de esto, eso puedo atestiguarlo, pero esta afición se merecía celebrar esta noche”.

“La misión aún no está completa, nos queda mucho por delante, pero esto es algo que se necesita celebrar”, añadió Musgrove.— AP

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