El polaco Szymon Marciniak encontró el premio que tanto tiempo llevaba buscando con la designación como árbitro principal de la final del Mundial Qatar 2022, que disputarán Argentina y Francia en Lusail, un año después de tener que superar un problema cardíaco.
“Pasé un momento muy difícil durante el último año y medio. Tuve taquicardia, es una enfermedad del corazón. Al principio fue muy difícil para mí y tuve que dejar de arbitrar”, dijo Marciniak.
“Me perdí la Eurocopa, que para un árbitro que está en su mejor edad, fue una sensación terrible”, continuó, “solo yo y mi equipo sabemos lo difícil que fue para mí. Ahora, la vida me lo devuelve y no puedo ni dejar de sonreír porque es una gran sensación”, apuntó el colegiado polaco, de 41 años.
“Ser el árbitro en una final de la Copa del Mundo es increíble. Estoy muy orgulloso de mí y de mi equipo porque, por supuesto, no es solo Szymon Marciniak, es un gran equipo”, afirmó.
“Trabajamos desde siempre y somos como una familia: ganamos juntos, a veces perdemos juntos”, señaló Marciniak sobre sus árbitros asistentes de mañana, Pawel Sokolnick y Tomasz Listkiewicz.
Marciniak dirigirá mañana su tercer encuentro en el Mundial de Qatar 2022 tras haber arbitrado la victoria de Francia sobre Dinamarca (2-1) en la fase de grupos y la de Argentina sobre Australia en los octavos de final (2-1).
Es su segunda participación en un Mundial tras Rusia 2018, en el que dirigió los juegos Argentina-Islandia (1-1) y Alemania-Suecia (2-1).
Es un habitual de la Liga de Campeones —el pasado curso dirigió la ida de la semifinal entre el Liverpool y el Villarreal—, de encuentros clasificatorios europeos, arbitró en la Eurocopa 2016 y la Copa Árabe 2021.
