Buenos Aires también se ha convertido en escenario del momento soñado en que Lionel Messi levantó la copa que consagró a Argentina campeona del mundo.
En una esquina del barrio de Palermo de la capital argentina, el artista Maximiliano Bagnasco daba los últimos retoques a un gran mural que representa al capitán levantando el trofeo dorado en el Mundial de Qatar, una imagen que quedará grabada por siempre en los corazones pamperos.
Messi está en el centro con el bisht, la túnica negra y dorada con la que le ataviaron las autoridades de Qatar. A su derecha está Paulo Dybala y a su izquierda Rodrigo de Paul, una de las figuras del campeonato. Al fondo asoma el arquero Emiliano Martínez, héroe del conjunto celeste y blanco, alzando eufórico los brazos. Uno de ellos todavía no está terminado.
El artista contó que comenzó con los preparativos del mural el domingo en que su país salió campeón por tercera vez en la historia.
“Salí, festejé un poco y volví a trabajar y seleccionar la imagen; y al otro día ya estaba preparando todo el equipo para hacer el mural”, dijo Bagnasco, de 41 años.
Mientras cientos de miles de compatriotas estaban en las inmediaciones del monumento del Obelisco en Buenos Aires festejando, el pintor trabajaba tranquilo y en silencio. “Estaba preparando esta sorpresa que ahora se descubrió y cantidad de gente se acerca a conocer”.
La obra está plasmada sobre las paredes de una vivienda que hace esquina en uno de los barrios más visitados por los turistas, que está repleto de bares, restaurantes y negocios.
La gente venía pidiendo con insistencia a Bagnasco que hiciera una obra de Messi. El artista es muy conocido por sus murales del otro astro argentino Diego Maradona, fallecido hace dos años.
“Yo dije que este era el año de la selección”, sostuvo Bagnasco, quien luego de la final no dudó en plasmar ese momento de gloria eterna con el trofeo en las manos del campeón.— AP
