El mega contrato del torpedero Carlos Correa con los Mets de Nueva ha encontrado un obstáculo, ya que el equipo ha expresado preocupaciones con el expediente médico del puertorriqueño, le dijo una fuente a MLB.com el sábado de Noche Buena.
Se informó que ambas partes trabajan para hallar una solución, pero no está claro cuándo podría concretarse.
El pacto de 12 años y 315 millones de dólares con los Mets (según una fuente) se supo esta semana, después de que otro acuerdo a largo plazo con los Gigantes no se dio debido a los resultados del examen físico de Correa con San Francisco.
Ken Rosenthal y Dan Hayes, de “The Athletic”, informaron el sábado que la preocupación es con la pierna derecha operada de Correa. El campocorto se sometió a una cirugía para repararle una fractura en la fíbula derecha en el año 2014, cuando Correa aún estaba en Ligas Menores. Pero dicha lesión no le ha causado tiempo perdido alguno desde que debutó en Grandes Ligas con los Astros en 2015.
Una vez que se cayó el acuerdo entre Correa y los Gigantes, los Mets llegaron a un convenio con el estelar pelotero puertorriqueño y su agente, Scott Boras, mientras el dueño del equipo de Queens, Steve Cohen, estaba de vacaciones en Hawai.
Los Gigantes tenían programada una conferencia de prensa el martes para anunciar el contrato. Esa mañana decidieron cancelarla causando sorpresas y escándalos por el tenor de las negociaciones rotas. El agente de Correa, Boras, conocido por ser un negociador de contratos multimillonarios, rápidamente logró el acuerdo con los Mets.
Pero Cohen confirmó que el acuerdo dependía de una revisión física exitosa, de acuerdo con comentarios al New York Post.
El jueves, después de la conferencia de prensa de Carlos Rodón en Yankee Stadium, Boras dijo que Correa estaba realizando su revisión física ese día con los Mets, pero no se dieron detalles de los estudios.
Todo esto parece guión de una telenovela de drama y llena de suspenso.
Farhan Zaidi, el presidente de operaciones de béisbol de los Gigantes, llamó el jueves a Boras a las 8 de mañana de San Francisco, tres horas antes de la presentación.
“Me informó que necesitaban más tiempo, más evaluaciones”, dijo Boras. “No habían tomado ninguna decisión, pero no querían seguir con la rueda de prensa, pues no se sentían en condiciones de poder recabar la información con tan poco tiempo”. Boras comunicó a Correa el inesperado giro de la situación. “Desde luego que estaba sorprendido, como todos“, dijo Boras.— AP
