Uno de los capítulos más interesantes de “Nacido para Boxear”, libro dedicado a la vida de Miguel Canto, firmado por el doctor Gonzalo Cárdenas Ríos, está centrado en toda la telaraña que significó el antes y después de la pelea que llevó al yucateco a conquistar la corona de peso mosca el 8 de enero de 1975 en Sendai, Japón.
El retirado galeno, que siguió paso a paso a Canto hasta convertirse en el reconocido “Maestro”, ídolo del peso mosca y de toda una generación, escribe lo siguiente:
“La mano negra” del boxeo volvió a entrar de nuevo en acción y trataba de evitar que Miguel Canto disputara el campeonato con Oguma.
Deseaban que Betulio González, que había perdido el campeonato con el japonés, peleara con éste de forma directa. No se sabe qué intereses bastardos había en ese entonces en el CMB, aunque las malas lenguas afirman que el promotor venezolano Rafito Cedeño, que es al mismo tiempo apoderado de Betulio, se siente con derecho pleno a exigir que González sustituya a Canto, en virtud de que ha venido “sacrificando” las bolsas de Betulio y las suyas propias, en beneficio de algunos integrantes del Consejo Mundial de Boxeo.
Al vencer Miguel Canto al “Costeño” Morales, que estaba clasificado como número uno, el yucateco quedó en la vanguardia de las listas, por lo que, desde entonces, los dirigentes del CMB decidieron nombrarlo retador oficial del que surgiera vencedor en el combate que sostendrían Betulio, que era el campeón, y Shoji Oguma, retador, y en el cual triunfó el japonés.
Con el argumento, poco convincente, de que el venezolano fue víctima de un despojo en su compromiso con Oguma, celebrado en Tokio, se pretende hacer un lado a Canto.
Lo que ahora se anda fraguando en contra de Canto obedece a una serie de intereses, que nada tienen que ver con el deporte.
No obstante que Miguel es el retador oficial al campeonato, le quieren obligar a firmar dos opciones, para que el promotor y apoderado de Betulio, que es Rafito Cedeño, pudiese, en caso de que Canto venciese a Oguma, sus opciones en Venezuela. El empresario sudamericano intenta establecer un monopolio con un campeonato que ya no le pertenece desde el momento en que Oguma destronó a su pupilo.
Al no aceptar Jesús Rivero firmar dichas opciones, Cedeño dijo que convencerá a los dirigentes del CMB para que Canto sea removido como retador oficial y sea Betulio quien reciba la revancha directa ante Oguma.
Esta demanda debería ser rechazada de inmediato por el profesor Ramón G. Velázquez, presidente del Consejo Mundial, y José Sulaimán, secretario del mismo organismo.
Sin embargo, el profesor Velázquez declaró que ese asunto será discutido en la convención que se celebrará en la ciudad de México.
Rivero, inconforme
Cuando el apoderado de Canto, Jesús Rivero, se inconformó con las condiciones leoninas que trataban de imponer a su pugilista, y ante la declaración de una empresa que estaba dispuesta a organizar la pelea Oguma-Canto en Cancún, el secretario Sulaimán dijo que el peleador yucateco tenía 60 días para ponerse de acuerdo con la empresa japonesa, es decir con el promotor Munekatsu Hawaragi, y con Rafito Cedeño, y que vencido ese lapso, de no haber acuerdo, la pelea sería puesta a subasta, y seria promovida por la empresa que ofreciera mayores honorarios para campeón y retador. Esto lo declaró Sulaimán durante la X Convención del CMB.
Jesús Rivero solicitó la subasta, apoyado por la empresa de Cancún. Pero, ¿cuándo va a votar el comité ejecutivo del CMB en contra de Cedeño? ¡Nunca!
Y esos 60 días que había declarado Sulaimán se convirtieron en 24 horas y tanto el profesor Velázquez como el licenciado Sulaimán “bailaron un jarabe tapatío” sobre el reglamento y adoptaron actitudes dictatoriales en defensa de intereses bastardos. El profesor Velázquez se reunió en “petit comité” con algunos de los convencionistas y lanzó un ultimátum a Miguel Canto: si no firma para pelear con Oguma el 8 de enero en Sendai, sería desconocido como retador al título mosca.
Después de muchas deliberaciones y discusiones, donde Jesús Rivero presentó argumentos válidos en defensa de los intereses de Canto, “Cholain” logró que, a medias, se hiciera justicia.
En esa reunión, que duró más de 90 minutos en las oficinas del Consejo Mundial de Boxeo, intervinieron el profesor Ramón G. Velázquez, el mánager Jesús “Cholain” Rivero, los promotores Kawaragi y Rafito Cedeño, así como el asesor Rafael Mendoza y un intérprete.
El acuerdo final fue el siguiente: La pelea por el campeonato mundial mosca quedó firmada. Miguel Canto disputará el campeonato contra Shoji Oguma el 8 de enero de 1975 en Sendai, Japón, bajo la promoción del señor Kawaragi, que negocia con Rafito Cedeño.
Debido a los atropellos a las reglas del CMB, y en contra de los intereses de Miguel Canto, el mánager Jesús “Cholain” Rivero presenta argumentos válidos durante la Convención. Y así el retador Canto cobrará una bolsa de 10 mil dólares. Deberá arribar a Japón con una anticipación de quince días y recibirá tres pasajes aéreos para viajar.
Si Canto conquista el título mundial, su primera defensa, que será en territorio mexicano, tendrá que realizarse en un plazo de 60 a 90 días frente a Betulio González. El ganador de este combate tendrá libertad para escoger a su siguiente retador. Rafito Cedeño tendrá una opción que deberá hacerse efectiva, como ya dijimos, en territorio mexicano. Rafito aumentó de 30,000 a 40,000 dólares la garantía para el yucateco.
El 10 de diciembre de 1974 Miguel se fue para Ciudad de México para continuar sus entrenamientos. Corría diariamente en el Desierto de los Leones y después entrenaba y boxeaba con un pugilista que se llamaba José Murillo Medel (conocido luego como “Huitlacoche” Medel).
Sacrificó todas las fiestas decembrinas al marcharse al pueblo de San Rafael, donde hacía mucho frío, muy parecido al clima de Japón.
Lo demás es una historia de leyenda.— Gaspar Silveira
