Cuando Benfica emprendió su andadura en la tercera ronda de la fase previa de la Liga de Campeones en agosto, muy pocos creían que los portugueses irían muy lejos en el máximo torneo de clubes de Europa.

Venían de un temporada decepcionante. Las expectativas estaban por el piso.

Pero Benfica sorteó cada ronda y se afianzó como equipo bajo la conducción del técnico Roger Schmidt.

Ahora, el histórico club luso se encuentra en un momento inmejorable y es visto como un rival peligroso al asomarse en las fases decisivas de la Champions. Nadie considerará a Benfica como uno de los débiles a la hora del sorteo de cuartos.

No había sido así hasta hace poco. No accedían a la ronda de octavos de final desde 2016-17.

“En esta etapa de la Liga de Campeones siempre te tocarán rivales de calado. Tenemos que respetar a todos”, dijo Schmidt. “Pero jugando de esta manera, con este enfoque, motivación y defendiéndose bien, vamos a intentar meternos en las semifinales”.

Sería la primera vez que Benfica se abra paso en las semifinales desde 1990, año en el que perdió ante el Milan en la final. La pasada temporada, Benfica sucumbió en cuartos ante el eventual subcampeón Liverpool.

“Se quien sea nuestro siguiente oponente, seguirimos jugando de la misma forma”, dijo Goncalo Ramos, autor de dos el martes.

A sus 21 años, Ramos ha sido una de las figuras de Benfica esta temporada junto a Rafa Silva y Joao Mario, quienes también remecieron las redes el martes en el Estadio de la Luz. Se han acoplado perfectamente con Guedes, quien se incorporó en el mercado de invierno procedente del Wolverhampton inglés.— AP

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