El primer ministro Fumio Kishida pudo haber disfrutado su mejor día en el cargo ayer cuando la selección de Japón, flamantes campeones del Clásico Mundial de béisbol, le prestó una visita.
Kishida reaccionó radiante cuando le colgaron en el cuelo una medalla de oro de los campeones. También recibió una tarjeta gigante enmarcada y con la firma de cada jugador.
“A todos los miembros de la selección Samurai, felicidades por su consagración en el Clásico”, dijo Kishida al agradecerles por la visita de cortesía a su despacho tras un largo viaje procedentes de Estados Unidos.
Japón se coronó invicta —apenas el segundo equipo que lo logra en un Clásico— tras vencer 3-2 a Estados Unidos en la final.
Los peloteros se presentaron vestidos de saco y corbata y posaron para fotos con el gobernante. Imitaron el gesto de agitar un frasco de pimienta, popularizado por el jardinero Lars Nootbaar. Jugadores como Nootbar, que militan en clubes de las Grandes Ligas, no regresaron a Japón.
Kishida dijo que no pudo ver las últimas dos victorias ante México y Estados Unidos dado que se encontraba en Ucrania en reuniones con el presidente Volodymyr Zelenskyy.
El mánager japonés Hideki Kuriyama afirmó que “nunca había visto a un equipo tan excelente” y le pidió al primer ministro que les elogiara, lo cual hizo.
“Le dije a mis jugadores que la historia es la historia de los ganadores”, dijo Kuriyama
Cuba, contenta
Las autoridades del béisbol cubano quedaron satisfechas con el rendimiento de la selección nacional, en el que alcanzó las semifinales tras convocar por primera vez a peloteros de la MLB.
Según la dirigencia cubana, lo deplorable fueron los incidentes en la semifinal contra Estados Unidos quejándose que su equipo fue agredido desde las gradas del estadio de los Marlines.
“A pesar de todas las vicisitudes logramos hacer un equipo competitivo y se compitió en un evento con mucho nivel, garra, derroche de entrega”, dijo Juan Reynaldo Pérez, el presidente de la Federación Cubana de Béisbol. “Estamos orgullosos”.
Esta fue la primera vez que Cuba convocó a jugadores de MLB. Fue un cambio de filosofía para la isla que durante décadas rechazó a jugadores que abandonaban la isla atraídos por los millones del deporte, sobre todo en Estados Unidos.— AP
