Amigos aficionados…
Rastreando en el Face historias escritas sobre “El Juli”, a propósito de su reaparición en la Plaza Mérida en unos días más, nos topamos con un post del 3 de septiembre de 2011, poco después de que Julián López había tenido una colosal en la famosa corrida goyesca de Ronda, donde comparecen solo un selecto grupo de toreros de primera línea.
La exposición que dábamos entonces era prácticamente hablar del abc del toreo de Julián López hacia un primer plano. Palabras exactas, esto es lo que decía aquella publicación:
“Viendo la faena de “El Juli” en Ronda me queda claro que Tomás puede llenar las plazas y tener a todos al filo de la barrera, Morante destapar el frasco de los aromas más puros y tener el duende que todos quieren, y que Ponce puede ser el más soberbio cuando de torear poderoso se refiere, pero Julián López es el más completo de los toreros de la actualidad por no decir, para mí, el número uno”.
Lo que escribimos hace casi 13 años hoy lo ratificamos. José Tomás casi no torea, pero cuando lo hace revienta plazas, causa un fenómeno que nadie hace actualmente; Morante y su toreo encandilado pueden causar una locura con un solo lance, esa esencia fina que no hay; Enrique Ponce pues se ha retirado y lo vemos más en las revistas del corazón que en los ruedos, aunque siempre se dice que el maestro de Chiva quiere volver. Y queda Julián López apareciendo como el torero más completo de la actualidad.
El de Velilla inició la celebración sus bodas de plata como matador de toros (se doctoró en septiembre de 1998) y lo hizo en plan grande, como figura de primerísima categoría. Julián aparece, ya hemos hecho la mención, en todas las ferias donde le contraten y le paguen lo que vale. Hace muchos años que dejó de banderillar (en el “nuevo Juli” que hizo Roberto Domínguez cuando fue su apoderado), pero al olvidarse de los garapullos, dedicó más tiempo a perfeccionar su toreo de capa y muleta.
No me tocó ver a otros grandes de los que los taurinos hablan mucho, pero he leído, por ejemplo, de la sapiencia de Paco Camino, del poder de “Paquirri”, del arrastre de Manuel Benítez “El Cordobés” y el duende de Curro Romero, y alguna vez dijo de ellos el gran Antoñete que “para hacer una verdadera biblia del toreo tenemos que tomar un poco de cada uno de ellos”.
Quizá, en su justa dimensión, eso ha hecho grande el toreo de Julián López Escobar en esos 25 años de matador y los pocos que vivió como novillero, en las dos épocas como un maestro, un líder. He tenido la fortuna de hablar con él todas las veces que ha venido a Yucatán (Mérida, Tixcacal, Motul) y créanlo, es un portento de torero incluso cuando habla. Cada tarde, o noche, ha sido con plaza pletórica. Siempre generando expectación.
Menudo paquete para cerrar una temporada interesante en el coso de Reforma: “El Juli” con “El Conde” por delante y Arturo Macías cerrando cartelera. Tres toreros de corte distinto, de esos que han sabido romperse el cuero para llegar donde pudieron llegar.
Repasaba la cita con que abrimos estas líneas, la de Ronda. Un torero con un pequeño apartado de los otros figurones que se menciona. Así los 25 años de “El Juli”. Un torero de época, como los verdaderos privilegiados de la tauromaquia.
