Las fantásticas estadísticas del béisbol son acompañadas por cábalas y anécdotas. Eso es de siempre.

Una resurgió cuando el miércoles Domingo Germán labró el juego perfecto número 24 en la historia de las Grandes Ligas. La gema que labró el dominicano fue la cuarta para la historia de la organización más famosa del béisbol, los Yanquis de Nueva York.

Y comenzó el recuento. Los Mulos son el equipo que más perfectos tiene, y también la que más campeonatos ha ganado en la historia, con 27.

Así, surge del anecdotario que cada que logran una joya inmaculada, en esa temporada terminan izando el banderín. Primero, el de Don Larsen, único en la historia de la postemporada, ocurrió en la Serie Mundial de 1956 (Juego 5), ante los Dodgers de Brooklyn. Ese año los Mulos, efectivamente, terminaron coronándose.

Pasaron varias décadas para que un yanqui lograra esa hazaña. En 1998, David Wells hizo historia vistiendo la franela del Bronx, retirando a los 27 bateadores de los Mellizos de Minnesota. Los Yanquis ganaron la Serie Mundial también.

David Cone lo logró en la temporada de 1999. Ese día, estaba en un palco Larsen como invitado para el “Yogi Berra Day”, y Cone labró juego perfecto ante los Expos de Montreal, también siendo año en que los Bombarderos del Bronx volvieron al trono del Clásico de Otoño.

Este año, los Yanquis están lejos, al momento, incluso de poder calificar. Pero Germán se convirtió en el 24o. serpentinero con una joya así, y resurgieron los agoreros: año de juego perfecto, año de campeonato para los Yanquis. Aún les queda camino por recorrer a los Mulos.— Gaspar Silveira Malaver

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán