La tensión seguía alta en Río de Janeiro previo a la final de la Copa Libertadores, después de la pelea entre hinchas de Boca Juniors y Fluminense y una feroz respuesta de la policía en la playa de Copacabana un día antes.
El incidente empañó la emoción de cara al partido entre Boca —el conjunto argentino que busca su séptima consagración— y el cuadro carioca Fluminense en el legendario estadio de Maracaná, en Río de Janeiro.
Una turba arrasó la playa de Copacabana, haciendo que cientos de personas huyeran de la conmoción, algunos con caipirinhas en las manos y ropa reunida apresuradamente.
La Conmebol, ente rector del fútbol en Sudamérica, se reunió con directivos de la Confederación Brasileña de Fútbol, la Asociación del Fútbol Argentino, Fluminense y Boca Juniors para discutir la situación seguridad.
La reunión fue convocada después del pleito en Copacabana en el que hubo nueve personas arrestadas en la próspera zona sur de la ciudad, dijo la policía.
La policía de Brasil ha recibido críticas por su respuesta, ya que las imágenes publicadas en las redes sociales por el Diario Olé de Argentina mostraban a un oficial apuntando con su arma a los seguidores en la playa y a otros usando toletes contra fanáticos de Boca.
No quedó claro de inmediato si hubo munición real involucrada, pero la policía no informó que ningún fanático hubiera disparado.— AP Y EFE
