La revisión de vídeo en el fútbol no debía de tomar más de seis segundos. Ahora puede durar seis minutos.
Debía suceder una vez cada cuatro o cinco partidos. Ahora ocurre cuatro o cinco veces por juego.
Las decisión de revisión de los árbitros ha cambiado mucho —y es cada vez menos querido— desde que el proyecto del VAR comenzó a ser probado por FIFA en 2016.
Ayer, la caótica derrota 4-1 del Tottenham ante el Chelsea llevó a temer que la Liga Premier ha perdido el rumbo con el uso de la tecnología para ayudar a los árbitros a tomar decisiones correctas.
Dos días antes, el técnico del Arsenal Mikel Arteta arremetió contra “la absolutamente vergüenza” de permitirle al Newcastle un decisivo gol tras revisar tres veces el VAR.
Parece que es verdad que los oficiales de partido de la Liga Premier y el protocolo que siguen es el mayor problema y no el sistema del VAR que fue elogiado durante las últimas dos Copas Mundiales masculinas.
Aún así, hay que reconocer que el VAR está lejos de lo que esperaban los directivos de la FIFA que supervisaron las pruebas en el 2016 para asegurar que estuviera listo para el Mundial de Rusia dos años después.
Hace siete años en Zurich, el director de arbitraje de la FIFA Massimo Busacca indicó que “no debería tomar más de cinco o seis segundos” para revisar.
“Si necesitamos un ángulo más (de cámara), por supuesto puede tomar dos segundos más”, comentó en su momento Busacca.
El lunes se añadieron 21 minutos totales en el tiempo añadido en un intenso duelo en el que se anularon cinco goles, hubo dos tarjetas rojas para el equipo de casa y una serie de revisiones de vídeo, así como jugadores lesionados.
“No me gusta”, admitió el técnico del Tottenham Ange Postecoglou después de que llegó a su fin la racha sin perder de su equipo. “No me gusta el estar esperando, todo el teatro de estar esperando una decisión”.— AP
