• Seyther Lora celebra con Luciano Nequecaur el agónico tanto de los Venados anoche en el “Iturralde” para derrotar al superlíder Cancún FC

Y de la nada, una jugada providencial de Sleyther Lora hizo que el Estadio Olímpico “Carlos Iturralde Rivero” sacara el grito que contuvo durante 90 minutos.

Lora firmó una gran jugada que parecía perdida y los Venados FC rescataron una agónica victoria, 1-0 sobre Cancún FC, en la ida de los cuartos de final del Apertura 2023 de la Liga de Expansión.

Se abrió una esperanza para los ciervos porque, aunque les costó trabajo y para nada es definitivo el marcador, les pegó a las Iguanas una pedrada muy fuerte. Dolorosa para los visitantes porque los ciervos encontraron cómo hacerles daño cuando parecía que habían hecho el partido perfecto para irse a casa con el empate sin goles.

El último invitado le pegó al líder. De este tipo de historias se han escrito muchos libros en el deporte. No propiamente porque le pegue David a Goliat, sino porque en el fondo, sacar una victoria de estas proporciones, cuando se veía improbable. Cancún hizo lo suyo, metódicamente, diríase incluso que de forma magistral. En 89 minutos, controló las acciones, tocó el esférico como quiso. Los aficionados repudiaron tanto toque, pero era lo que tenían que hacer ellos.

La primera parte trajo poco, y Cancún estaba con su guión. Los Venados simplemente no podían. A ratos, empezando la segunda mitad, comenzó a verse un poco mejor el encuentro, con llegadas de los dos lados, alguna de peligro.

Pero otra vez los visitantes controlaron las cosas. Su defensa, eso sí, comenzó a mostrar lentitud conforme se iba el tiempo. Los Venados se vieron con poco fuelle, iban lentos de media hacia arriba, y dio la impresión que el empate era lo que los dos esperaban. ¿Conformismo? Tal vez. Pero no se veía que pudiera dar más. Como un mal necesario pactar las tablas.

Y el cartel de los árbitros anunció prórroga de cinco minutos. Sobre el 91, en una jugada por la banda, Khaled Amador, barriéndose, filtró el balón a Lora. Conocida es la forma de desbordar del lateral cafetero. Esta vez no fue a la banda, sino que, dejando primero un jalón, controló el esférico yendo hacia el centro del área. Dejó sembrado a un tercer defensa y quedó solo ante el arquero, al que desvió la pelota a un costado para anidarlo en las redes.

Impresionante fue el grito de gol del “Olímpico” y sus 8,156 espectadores. La cara de los cancunenses era como de pánico porque, se reitera, podría ser el único pecado en su noche perfecta.

No es para nada decisivo, pero puede ser un golpe moral para los líderes más que nada porque estaban haciendo todo bien dentro de su libreto. Todo, hasta que esa jugada de Lora los dejó locos y puso a soñar a los Venados y a su legión de seguidores. A los astados los despidieron con sonora ovación. Ojalá no sea la última noche de fútbol del torneo.— Gaspar Silveira Malaver