Luke Schoonmaker, de Dallas, celebra luego de anotar ante Carolina
Luke Schoonmaker, de Dallas, celebra luego de anotar ante Carolina

Un tercer partido consecutivo como favoritos por doble dígito es una oportunidad para que los Vaqueros de Dallas extiendan su racha más larga de triunfos en casa desde que la franquicia estaba en medio de fijar un récord en la NFL de 20 temporadas seguidas con balance ganador hace cuatro décadas.

Hay algo más para mantener motivado al emblemático equipo antes de enfrentar a rivales más exigentes adelante en el calendario. Recibirán hoy la 11a. visita de Washington en el tradicional duelo del Día de Acción de Gracias.

También hay algo sobre la época del año que ayuda.

“Creo que mucha gente siente que la temporada se va diluyendo”, dijo el guard derecho Zack Martin. “Es como, ‘Nah, todavía tenemos bastante por delante en la temporada’. El fútbol real comienza con el Día de Acción de Gracias”.

Dallas (7-3) ha ganado 12 juegos consecutivos en el estadio AT&T, la racha más extensa en casa desde que ganó 18 en el viejo Texas Stadium entre 1979 y 1981.

Los Vaqueros superaron con amplitud los primeros dos juegos en los que eran favoritos de las últimas fechas, y quedaron con seis victorias de por lo menos 20 puntos en la temporada, a uno del récord para la franquicia.

Los Comandantes apenas están un juego por encima del sótano en el Este de la Conferencia Nacional, con su entrenador en jefe Ron Rivera jugándose mucho.

En peligro

Luke Musgrave, ala cerrada de los Empacadores de Green Bay, está en peligro de perderse el resto de la temporada por una laceración en un riñón que sufrió en el juego del domingo ante los Cargadores de Los Ángeles, informó ayer el entrenador del equipo, Matt LaFleur.

“Tiene una lesión bastante importante. No dijo nada durante el juego, pero luego surgieron algunas molestias por las que tuvo que ser hospitalizado, ahora ya está en casa. Este chico es tan duro como parece”, dijo LaFleur, en conferencia de prensa.

Musgrave se lastimó en el tercer cuarto del juego en el que su equipo venció por 23-20 a los Cargadores. Sucedió en una jugada en la que recibió un pase de Jordan Love; el ala cerrada cayó sobre su costado derecho y mientras apretaba el balón contra su cuerpo recibió el peso de un defensivo de Los Ángeles para inmovilizarlo.

Al levantarse, Luke se llevó la mano derecha al costado por una molestia, pero en lugar de abandonar el campo siguió en el partido en el que terminó con 28 yardas y cuatro recepciones.

El lunes el jugador sintió un dolor intenso en el abdomen; Bryan Engel, entrenador físico en jefe de los Empacadores, decidió trasladarlo al hospital en donde le realizaron estudios que evidenciaron que tenía un riñón lacerado.

Afortunadamente para el novato de 23 años la lesión no requerirá cirugía, pero necesitará al menos cuatro semanas de reposo, de las siete que le restan a la temporada, antes de ser evaluado para volver a la actividad.

“Luke es un tipo dinámico en nuestro ataque y obviamente esto es un golpe significativo para nosotros ofensivamente, pero como siempre hablamos, habrá oportunidades de mostrarse para otros muchachos”, afirmó el entrenador de Empacadores.—EFE

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