Franz Beckenbauer revolucionó el fútbol en una época en que terminaba el brillo potente de Pelé y Johan Cruyff dejaba ver su esencia en el firmamento mundial.

Y el fútbol de todo el mundo lloró ayer por el repentino deceso de “El Káiser”, ocurrido la noche del domingo mientras dormía en su hogar en Salzburgo. Tenía 78 años de edad.

El legendario alemán, quien fue campeón del mundo en 1974 (en la Copa de su país, la entonces República Federal) como jugador y repitió ese honor como estratega en 1990 (en Italia) con la Selección, fue considerado como el hombre que marcó un antes y un después en posición de defensa, naciendo con él lo que hoy todos conocen como líbero.

Decenas de historias se escribieron sobre el legendario hombre de fútbol, de cancha, de oficina y de altos cargos, recordándose una que vivió con el once teutón en el “Partido del Siglo” ocurrido en el Mundial de México-70, cuando se enfrentaron a Italia en el Estadio Azteca, donde Franz jugó con un cabestrillo en el brazo derecho, en una muestra de pundonor y amor al juego, como recuerdan varios personajes del fútbol yucateco, en una interesante ronda de opinión.

Su inesperada muerte sacudió al fútbol, que apenas unos días antes había perdido a otra leyenda: Mario Jorge Lobo Zagallo, quien, como Beckenbauer, fue ganador de Copa del Mundo en las facetas de jugador y director técnico.

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