Cuando tomó el teléfono para llamar al Diario la noche del lunes, Diego Ventura acababa de terminar de entrenar. Fueron largas cuatro horas de sesión vespertina en un rancho de su propiedad en Querétaro.

“No me imagino sin torear a caballo todos los días, sin montar, sin estar pensando en el toro”, dice el rejoneador, quien ayer tenía previsto ultimar los detalles con la cuadra que tomará carretera para llegar a Yucatán. Y es que, afirma, “van para la Plaza Mérida y tienen que estar bien descansados porque la apuesta de ir a la ciudad de ustedes es sumamente importante. Lo saben muy bien”, dice Diego, primera figura del toreo mundial.

Ese “lo saben muy bien” refiere a que fue aquí en Mérida donde comenzó su andar en los ruedos mexicanos. “Llegué gracias a que esta empresa me contrató, y siempre están pendientes de mí, así que otra vez volvemos, con más años, más experiencia. Feliz, ilusionado por volverme a presentar en un ruedo donde me han tratado bien y donde he triunfado”.

Sus triunfos se pintan solos en prácticamente las plazas más importantes. “He podido, gracias al toreo, al profesionalismo que ponemos, meterme a las plazas donde me puedan contratar. Madrid, Sevilla, Bilbao… y muchas más. He trabajado intensamente, tenemos por fortuna una cuadra que ha ido creciendo y son unos caballos estupendos, muy buenos toreros”.

Ventura presenta un palmarés que impresiona. Basta ver que en la Plaza de Las Ventas de Madrid ha salido 18 veces por la Puerta Grande. “Si he logrado eso, ha sido por algo. Trato de ser el torero sincero, honesto, el que dice sí a los toros que presenten. A eso se debe en gran parte esa estela de triunfos”.

Es, dicen los conocedores del arte del rejoneo, el caballista que más expone ante la cara del toro. La más reciente salida en hombros de Madrid la consideró la crítica de Antonio Lorca en “El País” así: “Hay que reconocer que Diego Ventura no es solo un rejoneador de época; es, también, quizá como consecuencia de lo anterior, un gran espectáculo”.

Cuando llegó a Mérida en 2010 una de las estrellas de su cuadra era “Morante”, toro famoso porque, tras clavar banderillas, mordía al toro. “Nazarí” siguió e hizo época con Ventura en sus lomos, y ahora viene con jacas especiales. Uno, “Bronce”, hace lo mismo que “Morante”, pero sin tener bozal. “La diferencia es que ‘Bronce’ va a cara limpia, sin nada. Y es más riesgoso. Ojalá en Mérida puedan verlo en su máximo esplendor”.

Padre de dos hijos, Diego señala que, si tuviera que decidir, no haría que sus vástagos sean toreros como él. “El primero está jugando fútbol, es feliz haciéndolo y como papás tenemos que apoyarlo. El segundo, ya el tiempo. Uno sabe que, si tus hijos hacen lo que te apasiona, serás feliz. Pero si no, no pasa nada. Y es que en esto del toro se juega la vida uno a cada rato. Como papás no vamos a quererlo, en su momento”.

Ventura tendrá en la Mérida un cartel que, dice, “me gusta mucho porque Leo (Valadez) y Fonseca (Isaac) son dos toreros jóvenes muy buenos. Por eso me ilusiona esta tarde, y es en Mérida. Recuerdo mi primera tarde, en un Año Nuevo con plaza llena. ¿Qué más podemos pedir?”— Gaspar Silveira

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