Credit: Gaspar Silveira

Rafael Fernández llegó al Diario, recorrió sus centenarias instalaciones, conoció las rotativas, la Redacción y también el coworking. Todo eso trabaja en forma programada. Eso hace que funcionen las cosas.

Y, afirma, “es lo que buscamos en este equipo de los Venados FC, de los que yo solo soy el director técnico, el que habla. Detrás hay un gran equipo de trabajo, en el que cuentan desde el que dirige hasta el encargado del césped del estadio”.

Eso, considera, ha permitido a estos Venados FC estar donde están en el Clausura 2024 de la Liga de Expansión. Todo ello tras terminar de forma no muy halagüeña el Apertura pasado, en el que muchos recuerdan a los ciervos por terminar el calendario sin ganar un solo punto en calidad de visitantes.

“Pero ganamos casi todo en casa. Hicimos de ello nuestra fortaleza, a veces no se ve, pero funciona. Y mira que llegamos a las finales con ese rendimiento”, señala Rafael Fernández Loperena (12 de diciembre de 1977, Ciudad de México), durante una visita al Diario, en la que habló de varios tópicos, desde hacer realidad una de sus metas personales, que era dirigir a este nivel y más, hacerlo con los Venados, con quienes por muchas razones siente identidad; del paso del equipo en este arranque de ensueño, luego de varios años sin esa consistencia; del desarrollo de jugadores, que “en Yucatán y en México, hay muchos, de gran talento”, y del reto que tiene el fútbol masificado de hoy en día.

¿Por qué dice que al dirigir a los Venados cumple un sueño?

“Recuerdo mucho, por ejemplo, los años en que viví en Yucatán. Desde 1987 llego a la ciudad, yo era el que iba muchas veces a comprar el Diario y llevarlo a mi padre, a mis tíos, lo leía también. Eran años en que comenzaba el profesionalismo, y siempre dije que me gustaría estar con el equipo de casa, luego nacieron los Venados. Luego nos fuimos a radicar a otra ciudad, seguí en el fútbol y mira: hoy me toca estar al frente de ese equipo. Un anhelo”.

Charlamos con el entrenador largo rato entre paso y paso por todo el edificio central. Es de los que dicen que siempre leer en papel será mejor que en el teléfono o en la computadora, y que un libro en mano será más valioso que lo que pueda encontrarse en la red, dependiendo de cómo se aproveche. Y el mundo actual, en la vida y en el fútbol, presenta muchas responsabilidades, a veces no tan fáciles de asumir. Una, la suya, ser el comandante de uno de los equipos que ha sido referente de la categoría, desde Segunda, con Ascenso, Primera A y ahora Expansión. “Así es Yucatán con lo que hace, no lo digo por estar aquí. Mérida, el estado, están bien posicionados en todo lo que se hace, en calidad de vida, en sus actividades, y la meta de nosotros en el equipo es ponernos a la altura”.

De los Venados, señala que “es un equipo que se debe, primero que nada, a la pasión de su gente, a lo mucho que dan Rodolfo (Rosas, el presidente); Miguel (Fernández, el director administrativo), Sergio (Pérez, director comercial)… Es mucha pasión, desde que comenzaron los Venados en busca del ascenso, de las personas que tienen ese anhelo de llegar a la meta. Entonces, debemos contagiarnos por esa pasión, por esa intención”.

Los Venados del Clausura 2024 marchan invictos tras sus primeros cinco partidos. Señalamos que, se puede notar, el trabajo mental y anímico debe estar jugando un papel clave para este cambio de chip que tiene el equipo.

Él habla no solo de lo mental, pero sí le da un lugar predominante.

“Es una realidad que los resultados de visita no los alcanzamos, aún así, creo que tiene más mérito el clasificar. El equipo se está transformando desde hace siete meses que estamos trabajando, pero no solo es Rafa, sino una organización. Todo está basado en un modelo de juego y estilo muy agresivo, nos costó en visita eficientar el rendimiento del equipo, que ahora se está dando”.

“La salud mental y el desarrollo es importante, no es todo, no es lo más importante, hay cuatro principios básicos, como en esta mesa con sus cuatro pilares: lo técnico, lo táctico, lo físico, y definitivamente, lo mental. Si integralmente no lo vas equilibrando, se te va de lado la mesa, que tal vez fue lo que nos llevamos el torneo pasado. Un estilo agresivo, vertical, de buscar ganar siempre, de presiones altas, todo esto cuesta trabajo, y necesitas capacidad física, porque si no la tienes, te revientas”.

“Hemos intentado hacer equilibrado todo, con esas cuatro vertientes que se requieren en el fútbol. Buscamos congruencia. El torneo pasado perdimos partidos seguidos y no todo estaba mal, no por jugar mal. Es parte de salud mental, queríamos controlar todo, y la idea siempre es regular, como cuando te metes a la regadera, primero abres una llave, la de agua fría; luego, la otra, la caliente. ¿Qué haces? Regulas”.

Eso, indica, es lo que tiene a los ciervos hoy con 13 unidades: cuatro victorias, un empate, 12 goles a favor, tres en contra, y tres de sus triunfos de visitante, tras perder siete en el torneo previo.

“Ni nos da mucho hace volar mucho este arranque tan bonito, tan intenso, ni nos agobió lo que vivimos (en el Apertura), sabemos a dónde vamos, sabemos cuál es el camino y, creo, tenemos a la gente capaz para desarrollarlo. No es solo mi chamba, tampoco me gusta decirlo, pero viste llegar a la jornada cinco con cuatro victorias y un empate, con la forma en que se está jugando”.

De eso, considera que lo deja claro la última jornada, ante los Mineros de Zacatecas, a los que les ganaron pese a jugar con nueve elementos en casa. También, la forma en que derrotaron a los Dorados de Sinaloa en gira, con remontadas para un 3-2 de alarido.

“Ante Mineros, allá entra lo del aspecto mental y la fortaleza, porque cualquiera se apachurra con nueve. Es congruente: tienes que buscar sortear esas circunstancias, no las quieres vivir, pero tienes que aprender a vivirlas y a superarlas”.

Y, como es de conocimiento, a estos Venados de los años recientes les ha faltado dar el paso que sus seguidores esperan, siempre quedándose en repesca o en la primera ronda.

¿Estos Venados pueden llegar más lejos?

“Definitivamente sí, si no, no estaría aquí. A ellos (los directivos) les sobra pasión, y la plaza, el club está para aspirar a cosas más grandes. Espero ser, desde el área deportiva, un apoyo a esas las pasiones y alcanzar las metas porque, déjenme decir, estamos por el camino, son gente valiente, desde traer a un técnico con este perfil, ya es valentía. La apuesta lo fue, espero no defraudar”.

Muchas de las cosas que ha vivido en su carrera como entrenador y como gente del deporte le han permitido vislumbrar las capacidades y el talento que tienen los mexicanos en todos los sentidos. Eso, dice, permite pensar que puede haber muchos jugadores buenos a futuro. “Me encanta ver fútbol de todos los niveles, de ver Tercera, ir a Progreso, ver fútbol infantil, estuve viendo algo de Copa Venados, que ya tener más de 200 equipos es un gran trabajo. Y puedo decir que talento en México hay mucho, los caminos para desarrollarlo es en lo que deberíamos atacar. El perfil del yucateco, del mexicano, es muy grande, importante. En fútbol, como en el boxeo, somos valientes, aguerridos, tercos. Eso es lo que se debe potenciar”.

“Potencialmente hay talento. Tengo una fórmula: C por E, elevado a la T. Compromiso, por Equilibrio, y lo que te potencia es Talento. Si esa ecuación te da cero, no sirve. Pero si te comprometes, te equilibras, potencias el talento. Todos los niños tienen la capacidad, hay que desarrollarla”.

Y esa es su misión con estos Venados. El punto de equilibrio.— Gaspar Silveira

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