El deporte profesional se sacudió ayer cuando Major League Baseball anunció la suspensión de por vida del joven pelotero venezolano Tucupita Marcano.

El infielder de 24 años de edad, perteneciente a la organización de los Padres de San Diego, fue castigado por apostar en juegos mientras pertenecía a los Piratas de Pittsburgh. La MLB también suspendió a otros cuatro peloteros —todos por un año— tras determinar que éstos hicieron apuestas, pero estas no estaban relacionadas con una casa de apuestas deportivas legal.

Se trata del mayor escándalo de apuesta que sacude al deporte en décadas. El béisbol, sin embargo, vive aún con la sombra de uno que pudo causar estragos al negocio: el que involucró al japonés Shogei Ohtani justo después de firmar el contrato más lucrativo (10 años y 700 millones de dólares).

MLB detalló que Marcano colocó 387 apuestas al béisbol, que ascendieron a más de 150,000 dólares entre octubre de 2022 y desde el pasado julio hasta noviembre mediante una casa de apuestas deportivas legal. Michael Kelly, lanzador de los Atléticos de Oakland, fue el otro pelotero de MLB suspendido —vetado por un año por apostar cuando estaba en las Menores.

Pero Marcano es el primer jugador activo en las Mayores que es castigado por quebrantar el reglamento de apuestas desde Jimmy O’Connell, jardinero de los Gigantes, en 1924.

Caso Pete Rose

Pete Rose, el líder histórico de hits en las Mayores, aceptó una suspensión de por vida en 1989 luego que una investigación de MLB determinó que apostó en juegos de los Rojos de Cincinnati cuando era el mánager del equipo. La Regla 21 de MLB, que aparece colgada en cada clubhouse, establece que apostar en un partido de béisbol en el que un jugador, umpire, empleado de la liga o personal del equipo no tienen participación, derivará en una suspensión de un año. Apostar en un juego en el que la persona tiene participación puede acabar en una suspensión vitalicia.

El caso Ohtani

El caso de Ohtani, destapado en marzo, se debió a que su intérprete, que era su brazo derecho en casi todo, fue acusado de haber apostado y ayer se declaró culpable de fraude fiscal y bancario, y reconoció que le robó casi 17 millones al astro japonés del béisbol para pagar sus deudas por apuestas deportivas. Los delitos de Ippei Mizuhara conmocionaron al mundo del béisbol y destrozaron su imagen como la mano derecha de Ohtani en los estadios en todo Estados Unidos. Aceptó su culpabilidad al comparecer ante un tribunal federal en Santa Ana, California. El exintérprete abusó de su relación personal y profesional con Ohtani para extraer millones de las cuentas del pelotero durante años. Incluso, llegó a suplantar a Ohtani ante los banqueros, según los fiscales. No habría apostado al béisbol. El diario Los Ángeles Times y ESPN revelaron la investigación a fines de marzo pasado, lo que precipitó la decisión de los Dodgers de despedir al intérprete. MLB abrió su propia investigación.

MLB señaló que “con base a la minuciosa investigación federal que se hizo pública, la información que recopiló y el proceso penal que se resolvió sin ser impugnado, MLB considera a Shohei Ohtani como una víctima de fraude y este asunto ha sido cerrado”. La declaración, desde luego, dio paso a vendavales de críticas de una posible protección al ídolo oriental, que no hizo con otros, como Rose, décadas atrás, y Marcano, en estos días.

Y eso a Rose desde el principio le causó corajes, igual que a su legión de seguidores. Sin posibilidades del Salón de la Fama por su castigo, Rose espetó: “Hubiera tenido un traductor y me quedaba impune”, y varias veces ha ironizado su caso con el del japonés, que es actualmente una de las caras más visibles que tiene la pelota.

Cuando Rose fue suspendido por el entonces comisionado Bartlett Giamatti muchos peloteros temblaron, pero nadie más fue sancionado por apuestas. Otros peloteros han sido sancionados de por vida por consumir drogas alucinógenas y por dopaje para mejorar rendimiento, y han terminado perdonados.

Los “Medias Negras”

Antes de Rose, el tristemente célebre legado de los Medias Blancas de Chicago de 1919, era el escándalo más grande en el deporte profesional. Ocho peloteros de los patipálidos, siendo el más famoso Joe “El Descalzo” Jackson, fueron declarados culpables de vender la Serie Mundial ante los Rojos de Cincinnati y expulsados de por vida. Joe era para muchos el mejor pelotero de la época. Nacieron entonces los “Medias Negras”.

A Jackson nunca le escucharon cuando trató de defenderse. Afirmó que sus compañeros de equipo dieron su nombre a los apostadores a pesar de que no había aceptado participar, y los otros jugadores admitieron que Jackson nunca asistió a reuniones sobre el arreglo. Aunque Jackson firmó una confesión en 1920 declarando que le pagaron 5,000 dólares (de los 20,000 que le prometieron), más tarde afirmó que un abogado del equipo lo manipuló para que firmara un documento que no entendió completamente. (Jackson nunca aprendió a leer ni a escribir).

Como Jackson en su tiempo, Rose ha pedido perdón en todos los años desde 1989, con la idea de que permitan el mejor bateador de todos los tiempos ser readmitido y entrar al Salón de la Fama, sin fortuna.— Gaspar Silveira

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