La tarde de ayer, la de que reventó, por fin, la Feria de San Isidro, tuvo muchos argumentos en su contexto y será polo de controversias para todos los criterios.
Por fin un toro de bandera, “Dulce”, de Victoriano del Río, al que no se le premió con vuelta al ruedo porque todos estaban enfocados en protestar la negativa de la autoridad que negó la segunda oreja a Borja Jiménez, un torero que, con las de la ley, puso a todos de acuerdo en la corrida 25 del serial.
Una labor redonda ante un astado que fue exigente, codicioso, bravo. Borja se vio decidido desde los lances con el capote y con la muleta se prodigó ante las exigentes y finas embestidas del animal, que sacó un recorrido de notas muy altas.
Para muchos, el ocurrido a Jiménez fue el mayor de los atracos en la Plaza de Las Ventas de Madrid, quizá desde que el presidente negara igual una Puerta Grande a “El Juli” cuando, en el año 2007, lidió a “Cantapájaros”, igual del hierro de Victoriano del Río.
La lidia de este “Dulce” tuvo todo en argumentos para que sea de Puerta Grande para el torero y de vuelta al ruedo para el toro. Pero entre broncas y desentendidos, no hubo nada de eso.
El presidente concedió una oreja a Borja con su segundo, que fue igual interesante, pero sin reventar, y para muchos fue como premio de consolación al diestro y disculpa de la autoridad.
En la tarde, Roca Rey se fue sin fortuna, pisando terrenos comprometidos, ante enemigos que no se explayaron en su recorrido, igual que Emilio de Justo, a quien el viento frustró en el primero.
Borja fue sacado en hombros por decenas de aficionados, la gran mayoría jóvenes.— Gaspar Silveira


