Si no es Juana, es Chana, pero los Leones de este año por equis o por ye no terminan de armar una buena racha, como aquella de inicio de temporada. El pitcheo de relevo, de un lado, volvió a mandar por el caño una victoria. Los melenudos estaban a un straic de ganar, pero se les fue y el Águila de Veracruz, haciendo lo que los puristas le llaman “juego de béisbol”, ganaron 5-3 el primer partido de la serie en el Estadio “Víctor Cervera Pacheco”.
Y ciertamente, puede achacarse al pitcheo. No hay duda, pero el fallo del cerrador en turno, Alex Tovalín, se notó más porque los Leones no pudieron al menos empatar en el cierre de la novena.
Es tan importante batear, y que sea a la hora, y hacer las cosas precisas, sin presiones, para poder sacar buenos dividendos. Los Leones se vieron abajo 5-3, pero abriendo la novena, Tomo Otosaka comenzó con hit. Y a la primera pitcheada, Fabricio Macías elevó para el primer aut. ¿Por qué a la primera? Se trata de armar un rally.
Un aficionado de la vieja guardia (más sabe el viejo por diablo que por…) dijo: “Todos quieren botarla”. Esa impresión da. Buscan la barda. Y eso sale solo. El Águila, cuando necesitaba empatar, tocó la bola y lo logró.
Pues los Leones pusieron dos en base en la novena y no anotaron. Así se les fue de las manos un partido en el que les había costado irse adelante. Empataron 1-1 ante David Reyes, que parece lanzar en Yucatán como en un paraíso, con jonrón de Taylor Motter, y se adelantaron 3-1 con doble de Alex Liddi.
Yonner Negrín lanzó cinco actos y los bomberos, mal que mal, mantuvieron la delantera de las fieras hasta la novena, 3-2. Pero Tovalín no pudo sacar el tercer aut. Se quedó a un straic de salvar, y toleró doble de Carlos Arellano para empatar y sencillos de Herlis Rodríguez y Gustavo Núñez para un ataque de tres carreras que puso todo 5-3. Fue letal.
En otras épocas, peloteros de malos números no duraban en la cueva. Son otros tiempos.— Gaspar Silveira



