Los Piratas de Campeche, en una temporada con más pena que gloria, se pusieron ayer en boca de todos con un comunicado.
Su intención era anunciar que Lewin Díaz, pelotero dominicano que es de lo mejor en este gris calendario, pasará a los Diablos Rojos del México para jugar con los pingos el resto del 2024. De botepronto, Díaz se mudará de un infierno, que era jugar con un equipo fuera de competencia, a un infierno de fábula, ahora con el club que más posibilidades tiene, o deseos, de llevarse la corona de la Liga Mexicana.
Dice el comunicado: “Toda decisión conlleva responsabilidad, y después de varios días frenéticos entre análisis e intercambios de ideas, el Club Piratas de Campeche ha aceptado una oportunidad donde los valores de la organización siempre se han preponderado como es el apoyar al talento e impulsar una base de jugadores para el futuro del club”.
La pregunta de los aficionados: ¿Y si quieren una base para el futuro del club por qué dejar ir a su mejor pelotero? ¿Por qué no trabajar para hacer o traer a otros peloteros como Díaz para hacer que el equipo suba?
Al corte de ayer, Díaz bateaba .361, con 12 jonrones y 47 impulsadas. El infielder era líder de todo con los bucaneros y ya no estará.
Con ello se reitera que estos Diablos Rojos encabezados por Trevor Bauer y Robinson Canó quieren la corona número 17 cueste lo que cueste.
El México va con una consistencia que apabulla (récord de 51-14), Bauer lidera la lucha por la Triple Corona y Canó batea .457 y podría terminar con el porcentaje más alto de la historia.
Pero muchos dicen que, pese a toda la constelación de estrellas extranjeras y mexicanas, no les va a dar para regresar al trono de la Liga Mexicana.
Los equipos de la Zona Norte van muy parejos y sólidos. Monterrey lidera la división de Pancho Villa y ayer, para dar más fuerza a su line up, ejerció una cláusula que le permitió llevar de vuelta al Cerro de la Silla a uno de los mejores peloteros mexicanos, Sebastián Elizalde, quien estaba a préstamo con los Dorados de Chihuahua. La cláusula del “re-llamado de 24 horas” (como se dice de esa regla) hizo que el “Tano” tuviera que abandonar a los revolucionarios, equipo sin aspiraciones (ni público), para volver al “Palacio Sultán”.
A los Dorados les pasó y podría sucederles a otros equipos de la Liga en el cierre de registros con estas reglas que a muchos causan extrañeza.— Gaspar Silveira
