No hubo una salida en hombros que se merecían por haber cortado dos orejas. Entró el mariachi mexicano cuando se empezaba la despedida y a las notas de “El Rey”, se dio un adiós más emotivo de lo esperado para la trayectoria de Pablo Hermoso de Mendoza en el ruedo de Pamplona.
El hombre que revolucionó el toreo a caballo actuó en la tarde de rejoneo que precede a la Feria de San Fermín (su cita de cada 6 de julio), y junto con su hijo Guillermo cuajaron una corrida especial y de grandes matices. Se guardaron la salid por la puerta grande cargados y se fueron montando caballo entre fuertes ovaciones.
Pablo desorejó a su primer enemigo y dio triunfal vuelta con su segundo, y Guillermo le cortó las dos al que cerró plaza, que le brindó su padre entre lágrimas.
La despedida fue una fusión de España, con su toreo y su torero, y México, con su música y su cariño al llamado mejor caballista de la historia. La plaza, llena entre pañuelos blancos, cantó a todo pulmón “El Rey”, y Pablo, entre alguna sonrisa, guiñó el ojo en el “canta y no llores”. Le fue imposible.
Roberto Armendáriz pudo ir con ellos triunfal, pero sus fallos en la suerte suprema lo impidieron.
Hoy se dejará ver una corrida de lujo: los dos jóvenes triunfadores de Madrid, Borja Jiménez y Fernando Adrián, alternarán con Diego Urdiales, ante toros de La Palmosilla. Será para el día del patrón de Pamplona, San Fermín.
