Hace exactamente 100 años, en París 1924, México participaba de manera oficial ya con un Comité Olímpico Mexicano integrado en los Juegos Olímpicos que se realizaron en Francia, y fue el sonorense Herminio Ahumada Ortiz el designado como capitán de la delegación mexicana, siendo el primero en ocupar este distinguido cargo.
Herminio Ahumada participó aquel entonces en el atletismo, específicamente en la carrera de 100 metros planos.
Así lo cuenta el hijo del deportista, Felipe Ahumada Vasconcelos, radicado en Mérida, Yucatán.
Esta vez, el también escritor, toma la voz para hablar de su padre, y ese momento único que vivió en París hace una centuria.
Puntualiza que su padre nació el 7 de octubre de 1899 en Soyapa, Sonora, por lo que tenía 24 años cuando participó en la máxima justa del deporte.
Cuenta que en el año de 1900, un equipo de polo mexicano participó en los Olímpicos, que también fueron en París, pero asistieron sin representación oficial, ya que en aquel entonces aún no se integraba el Comité Olímpico Mexicano. Ese equipo ganó una medalla de bronce, la primera que puede decirse que obtuvo México.
No fue sino hasta el año 1923 cuando se formó el Comité Olímpico Mexicano, reconocido ante el Comité Olímpico Internacional.
Por ello, cuando los deportistas mexicanos iban a viajar, en 1924, se nombra por primera vez a un capitán de la delegación mexicana, cargo representativo que se otorga a Herminio Ahumada.
Han pasado 100 años de este hecho, pero sigue presente en la memoria de los familiares de Herminio, aquel joven entusiasta, que había logrado ganar varias competencias previo a la gran justa internacional, lo que lo llevó a ser nombrado capitán del equipo.
Felipe Ahumada recuerda que su padre le contaba historias sobre este hecho y su participación.
Estuvo en la carrera de 100 metros y en las eliminatorias, pero la familia no sabe qué lugar ocupó en dicha competencia. Evidentemente no ganó una medalla, porque si así fuera lo sabrían.
Lo que sí saben es que el récord de su padre era de 11 segundos en la carrera de 100 metros planos, siendo que en ese entonces la marca mundial era de 10.25 segundos.
Sin embargo, aunque su participación en el deporte fue breve, la actuación que tuvo en París 1924 fue un hecho significativo para el sinaloense que abrazó a lo largo de su vida.
Felipe Ahumada comparte que la carrera en la que participó su padre es aquella en la que se inspiró la película “Carros de fuego”, en la que un competidor se rehúsa a participar, ya que la carrera iba a ser en domingo, y al ser protestante, su religión le prohibía realizar alguna actividad que no fuera la de alabar a Dios.
Señala que Herminio Ahumada también competía en los 400 metros planos, pero en esos Olímpicos sólo participó en la de 100.
Indica que su padre, a pesar de ser muy joven en ese tiempo, sabía hablar bien español e inglés, y recuerda una anécdota en la que un compañero de equipo recibió los coqueteos de una chica francesa, y deseoso por corresponder le pidió a su padre le dijera cómo se dice en francés “mamacita”, a lo que éste con tal que lo dejara tranquilo le dijo que “mademoiselle”.
Era comerciante
Sin embargo, el padre del deportista era un comerciante de granos, y eran tiempos convulsos al comenzar las guerras mundiales. Uno de los principales compradores de los granos era Estados Unidos, pero le dijeron que si quería que le siguieran comprando debía nacionalizarse norteamericano.
El productor se negó y esto hizo que se redujeran sus ventas, de manera que ya no tenía ingresos suficientes para apoyar a su hijo.
De tal forma que Herminio trabajaba para poder pagar sus estudios y carecía del tiempo para poder seguir con la práctica del deporte.
Se tituló de abogado, y como tal vivió un episodio relacionado en los Olímpicos cuando el entonces presidente Ruiz Cortines mandó investigar las cuentas del general Humberto Mariles, quien había ganado dos medallas de oro en equitación, una en salto individual y otra por equipos, y una más de bronce en una competencia completa por equipos.
Mariles tuvo una discusión fuerte con el entonces presidente y por ello lo manda a investigar, para ver cómo había procedido en los gastos durante su participación en la Olimpíada, con los apoyos recibidos del gobierno.
Pero cuenta que su padre no encontró nada, cada centavo gastado estaba comprobado, y así se lo hizo saber Ruiz Cortines, quien tajante ordenó “encuentra algo”, que le sonó más como un invéntale algo.
De manera que Herminio decidió no seguir con la encomienda.
Pero tiempo más tarde en una reunión a la que se convocó a los atletas mexicanos que habían participado en las Olimpiadas, se topó con Mariles, y le advirtió que lo estaban “cazando”. Esto hizo que a la larga el general Mariles y Herminio Ahumada se convirtieran en grandes amigos.
El atleta mexicano, que hizo su debut y despedida en 1924, fue también diputado federal; fundó la Universidad de Sonora, donde reposan sus restos, y el Diploma que recibió de participación en París 1924 cuelga en las paredes del Salón de la Fama de la citada Universidad.
Herminio Ahumada fue también escritor, y publicó tres libros de poesía: “Sombra fiel”, “Los cantares de San Miguel” y “Agua clara, remanso de poesía”.
El atleta, abogado y escritor, falleció el 1 de julio de 1983 en Ciudad de México.—IRIS CEBALLOS ALVARADO
