El francés Leon Marchand lo hizo de nuevo. El nadador sigue sumando medallas y rompiendo récords de la leyenda Michael Phelps.
Con el presidente francés Emmanuel Macron entre los más de 15 mil espectadores que lo animaron en el Centro Acuático de París, el nadador concluyó otra gran exhibición al ganar el día de ayer, los 200 metros combinados individual.
“No creo que nada me salió mal esta semana”, dijo Marchand. “Sencillamente fue perfecto”.
El atleta local ya había superado la marca del “Tiburón de Baltimore” en la prueba de 400 metros combinados, bajando el tiempo de 4’03”84 a 4’02”95, marca que permanecía vigente desde los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.
Ahora, en la prueba de 200 metros combinados, Marchand volvió a escribir su nombre en letras de oro. Con un tiempo de 1’54”06, el atleta francés se colgó su cuarto metal dorado en la presente justa veraniega y con dicha presea, el nadador de 22 años de edad rompió otro récord olímpico de Michael Phelps, mismo que estaba marcado en un tiempo de 1’54”23 desde hace 15 años.
Calificó de “locura” el ambiente que se vivió en la piscina con su victoria.
“Nunca había nadado en un estadio con tanta gente, fue una locura ver esto y me aseguré de disfrutarlo cada vez que entraba en la piscina. Son momentos que recordaré por el resto de mi vida”, afirmó Marchand.
“Cuando miré el cronómetro y vi que eran solo 6 centésimas de diferencia, me sentí un poco frustrado, pero al final, el tiempo no es realmente lo importante. Ganar otra medalla de oro era el objetivo y lo logré”, concluyó el joven nadador.
En la prueba de 200 metros estilos, Duncan Scott y Shun Wang se colgaron la medalla de plata y bronce respectivamente en el Centro Acuático de París.
La “reina” del dorso
La australiana Kaylee McKeown revalidó el doblete conseguido en las dos pruebas de espalda en Tokio, ganado ayer la final de los 200 metros espalda, luego de haber obtenido la victoria en la prueba de 100 metros el pasado martes.
Dos oros que confirmaron a la oceánica, de 23 años, como la única e indiscutible “reina” de la espalda mundial, pese a la resistencia de la estadounidense Regan Smith que, como ya ocurrió en la final de los 100, tuvo que volver a conformarse con la medalla de plata.
Un desenlace que pareció que podría ser distinto, cuando al pasar la mitad de la prueba aventajaba en 62 centésimas a McKeown, quien ocupaba el tercer sitio por detrás de la canadiense Kyle Masse, plata hace tres años en los Juegos de Tokio.
La nadadora australiana completó la remontada para imponerse con un tiempo de 2’03”73, implantando un nuevo récord olímpico.
Lo consiguió
Cameron McEvoy, de Australia, finalmente terminó con la “maldición” que parecía perseguirle en esta justa olímpica, ya que nunca había logrado subir a lo más alto del podio, hasta ayer que se impuso en la final de los 50 metros libres.
La victoria fue más holgada de lo esperado, ya que McEvoy, que se impuso con un tiempo de 21”25, aventajando en 5 centésimas al británico Ben Proud, con quien había compartido el mejor tiempo de las semifinales tras firmar ambos un idéntico crono de 21”38.
La batalla entre ambos nadadores, el australiano, campeón del mundo en el año 2023 y el británico, oro un año antes en el Mundial de Budapest, se mantuvo desde la salida, tras tener casi el mismo tiempo de reacción.
Pero mientras McEvoy, que este año contaba con una mejor marca de 21”13, logró mantener la aceleración hasta el final, el británico bajó mínimamente su velocidad, lo que propició el triunfo del oceánico, que se impuso con un tiempo de 21”25.
Cinco centésimas menos que Proud (21”30), se quedó con la plata y el podio lo completó el francés Florent Manaudou (oro en Londres 2012 y plata en Río 2016 y Tokio 2020).— AP Y EFE


