Ayer desde los primeros minutos para los horarios de México, diferentes a los del extranjero, las páginas que siguen el boxeo en las redes sociales comenzaron a bombardear con recuerdos de una de las peleas más famosas que haya protagonizado algún combatiente mexicano.

El 21 de agosto de 1981 no se les olvida a los aficionados a la Fistiana y, puntuales, aparecieron las fotos de la épica pelea que Salvador Sánchez, el malogrado astro mexicano, le ganó por contundente nocaut en el octavo asalto al puertorriqueño Wilfredo Gómez.

El Diario y todos los medios mexicanos dieron amplia información de la contienda realizada en el Sporting Pavillon del Caesars Palace de Las Vegas, entonces, junto con el Madison Square Garden de Nueva York, convertido en La Meca del deporte de las orejas de coliflor.

¿Por qué tanto eco en esa pelea?

Gómez, como años después fue Héctor Camacho, era un gran peleador, pero pasado de boca. La diferencia entre Wil y “El Macho” era que, cuando Gómez aceptó pelear con Salvador, era como hacerle un favor al joven nacido en Santiago Tianguistengo, Estado de México. “Sal” estaba viviendo un ascenso fulgurante, pero de apenas 22 años de edad, y Gómez era un campeón respetado, de lo mejor que había en esos momentos en los pesos chicos.

Tanto dijo Wilfredo (se puede leer en los previos, en el Archivo del Diario desde Megateca), que se llegó a pensar que en realidad era una ofensa que el mexicano aceptara la pelea porque iban a desbaratarlo.

Acontecimiento

La pelea, promovida por Don King y que en la red se puede encontrar con el audio original en español del maestro Antonio Andere, fue un acontecimiento, como se viven ahora las peleas que se hacen en Las Vegas para los días de la Batalla de Puebla y el Día de Independencia, famosas en el marketing desde los tiempos de Julio César Chávez y ahora con el “Canelo” Álvarez. Con Chávez varias veces le tocó con lo mejor de los peleadores de la época. Con Álvarez, más fiesta que boxeo.

Volviendo al tema central, ¿qué tenía que hacer “Sal” para acabar con Wilfredo? Hace unos años, Pipino Cuevas charló con el reportero sobre las grandes peleas de los mexicanos (él perdió una contra Tommy Hearns que nadie esperaba sucumbiera, o que le fuera tan mal), y dijo que “lo primero es que tienes que creértela y “Sal” nunca mostró temores ante Wilfredo. Eso fue lo que le hizo ganar”.

Sánchez puso de cabeza al Caesars Palace desde temprano, al quedarse a una nada de noquear sorpresivamente a Gómez en el primer asalto. Le faltó poquito. Gómez, astuto, con clase, tuvo los ojos dañados desde ese raund inicial y llegó al séptimo con mucha fuerza, pero ya casi sin poder ver.

El desenlace

El octavo episodio, lo que duró, fue una lección de un joven hambriento de gloria, y un veterano incrédulo por la paliza que le daban. En un momento, le acomoda hasta tres golpes seguidos al cuerpo, con lujo de facilidad, y sobre el primer minuto, en las cuerdas, Sánchez conecta un potente derechazo al rostro de Wilfredo para que el hablantín boricua se quedara entre las sogas antes de irse al piso a escuchar el conteo de Carlos Padilla, de los mejores réferis de esa época. Quiso seguir Wilfredo, pero el oficial lo impidió y se desató la locura.

YouTube video

Ver esa pelea es presenciar una de las más grandes actuaciones de peleadores mexicanos en el firmamento internacional.

Salvador Sánchez Narváez fue un prodigio. Se hizo monarca de peso pluma del Consejo Mundial de Boxeo el 2 de febrero de 1980 derrotando a Danny “Coloradito” López y defendió su diadema nueve veces, cinco ante peleadores que, en el futuro, fueron entronizados en el Salón de la Fama del Boxeo Mundial en Canastota, Nueva York, donde le abrieron un nicho también a él.

Pero la vida es tan dura dentro como fuera del ring y, se sabe, la existencia de Salvador se cortó brutalmente con un trágico accidente de tránsito que lo mató en su auto deportivo en el amanecer del 12 de agosto de 1982. Su muerte es tan recordada porque cortó de tajo la fulgurante carrera de un gran campeón, y su pelea ante Gómez, más, por ser uno de los momentos deportivos más brillantes de México. Ayer se inundaron las redes hablando de Salvador Sánchez y su legado en el boxeo.— Gaspar Silveira Malaver

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