Dak Prescott, quarterback de los Vaqueros de Dallas, observa desde el banquillo el juego de la Semana 2 ante los Santos de Nueva Orleans
Dak Prescott, quarterback de los Vaqueros de Dallas, observa desde el banquillo el juego de la Semana 2 ante los Santos de Nueva Orleans

Los Vaqueros de Dallas han tenido un mal comienzo de temporada y las preocupaciones se acumulan después de dos derrotas consecutivas en casa.

La ansiedad en Dallas podría alcanzar su límite esta noche, cuando los Vaqueros viajen para enfrentar a los Gigantes de Nueva York.

Tanto Nueva Orleans como Baltimore se exhibieron ante Dallas. Sin embargo, los Vaqueros han dominado a su rival de esta noche recientemente, ganando los últimos seis y 13 de los últimos 14 encuentros.

En sus dos partidos de la temporada pasada, Dallas ganó por un marcador combinado de 89-17. Es la mayor diferencia de puntos que consiguieron los Vaqueros en dos partidos en contra de un rival del Este de la NFC.

Mike McCarthy, entrenador de los Vaqueros, no quiso hablar del pasado. Brian Daboll, su contraparte de los Gigantes, también se concentra en el partido de hoy.

“Hablo con ellos todos los días. Tengo una junta de equipo diaria”, afirmó ayer McCarthy, cuyo equipo tuvo una racha de 16 victorias en casa antes de los últimas dos derrotas en temporada regular. “Tengo la oportunidad de obviamente hablar más con la ofensiva. Entendemos en dónde estamos: llevamos marca de 1-2. Enfrentamos nuestro primer juego divisional”, dijo.

Por su parte Jason Pinnock, safety gigante, ve el partido de hoy como una oportunidad.

“Mi analogía se relaciona con mi hermano mayor”, dijo Pinnock. “Bromeamos con esto todo el tiempo. Es algo así como, él probablemente me golpeó y me venció durante 12 años, pero ahora en el 13o., le voy a patear el trasero. Es lo que es”, afirmó.

Los neoyorquinos tienen récord de una victoria y dos derrotas. Iniciaron la temporada con derrotas ante Minnesota en casa y visitando a Washington y la semana pasada se llevaron su primera victoria al superar fuera de casa a Cleveland.

Se culpa el dueño

Jerry Jones, el propietario de los Vaqueros de Dallas, reconoció que es justo que se le culpe por las desgracias del equipo, el cual no llega a un Super Bowl desde hace casi 30 años.

“Eso es muy justo. Es bien sabido que aquí no se toma ninguna decisión en última instancia sobre lo que yo no acepté o aprobé. Estamos en un punto débil y tenemos que encontrar la manera de salir de esto”, afirmó el magnate petrolero.

A pesar de aceptar su responsabilidad, el directivo de 81 años subrayó que cada decisión que toma está sustentada en un amplio grupo de especialistas contratado para cada función.

“Es cierto todo eso, pero debo decir algo. ¿Tengo una gran influencia en la toma de esas decisiones? Cuando han hecho su tarea el resto de las personas son una contribución muy influyente para mí, y tenemos muchas personas aportaron”, dijo.— AP y EFE

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