Quizás sea el momento más famoso en la historia de la Serie Mundial. Y el viernes, vimos una repetición.
Treinta y seis años después de que Kirk Gibson se acercara cojeando al plato y conectara un jonrón de oro en el Juego 1, Freddie Freeman llegó a batear con un esguince severo en el tobillo derecho y las bases llenas en la parte baja de la décima entrada y la oportunidad de invocar su propia magia de la fiesta de octubre.
Con un swing indiscutible, Freeman mandó la pelota hacia las gradas del jardín derecho, logrando el primer grand slam de oro en la historia de la Serie Mundial, el cual le dio a los Dodgers una épica victoria de 6-3 en el Dodger Stadium.
Estar a la altura de una semana de expectativas no es tarea fácil. Pero los Dodgers y los Yanquis, los primeros sembrados en las Ligas Nacional y Americana que se enfrentan en el Clásico de Otoño por primera vez en 43 años, disputaron un Juego 1 que valió la pena esperar
En sus declaraciones posteriores al juego, Freeman, expresó que ese escenario lo imaginaba desde que tenía cinco años de edad.
“Esos son los tipos de cosas que te imaginas cuando tienes cinco años de edad, jugando en el jardín con tus dos hermanos mayores. Esos son los escenarios con los que sueñas, dos outs, bases llenas en un juego de Serie Mundial”, comentó Freeman.
Después del juego, Freeman, de 35 años, corrió para encontrar a su esposa Chelsea Freeman, quien lo esperó al borde del diamante. Inmediatamente se fundieron en un enorme y efusivo abrazo y se besaron frente a las cámaras.
Chelsea fue en realidad la segunda parada de Freddie después de que terminó el juego. Primero celebró el momento con su padre, intercambiando un choque de manos y un fuerte abrazo.
“Él ha estado lanzándome prácticas de bateo desde que puedo recordar. Mi swing es gracias a él. Mi enfoque es gracias a él. Soy quien soy gracias a él. Todas las prácticas de bateo, todas las horas incansables que pasamos juntos en un campo de béisbol, todavía lo hacemos juntos en la temporada baja. Él todavía me lanza prácticas de bateo”, dijo emocionado.
Freeman estuvo en el lineup de los Dodgers defendiendo la primera base.
