No hay duda que la edición 37 de la Copa Mundial Yucatán es el torneo de las sorpresas, y también del asalto de las adolescentes.
Dos jugadoras de apenas 16 años se convirtieron en las primeras semifinalistas, en un campeonato en que el límite de edad es 18, incluso a veces lo disputaban tenistas que llegaban rozando los 19.
Ahora ese estereotipo ha cambiado. Lo reafirmaron este viernes las jovencitas Tereza Krejcova y Alena Kovackova, quienes, con mucha clase, sortearon los cuartos de final. La primera venció a la estadounidense Anita Tu, de 15 años, con sets de 6-1 y 6-2, y la segunda dejó fuera a la última latinoamericana con vida, la argentina Luna María Cinalli, con doble 6-2.
Entre las 32 de la siembra, 15 jugadoras se registraron de entre 16 y menores, todas con ranking de 110 para abajo.
Dominan el panorama en ese rubro las jugadoras de República Checa. Cuatro tenistas de ese país están entre 14 y 16 años y van del 19 al 28 del mundo. Las gemelas Kristina (10a.) y Annika Penickova (46) tienen a 15 años.
“Sorprendente el rápido crecimiento de las jugadoras”, dice Jorge Haro Giffenig, director del comité organizador.
Tiene todo esto sus razones. Una, comenta Luis Enrique “Araña” Herrera, ahora entrenador y antes jugadoras mexicano de élite, es porque el desarrollo de las niñas llega antes que el de los varones.
“Están jugando cada vez de menor edad y muy bien. Aquí están mostrando nivel, la Copa Yucatán armó un gran draw en niñas y niños. Y si se ve, los varones juegan un poco más, hasta los 18. En las mujeres es menos”, comenta el vencedor de Jimmy Connors en Wimbledon.
La más joven de todas es la brasileña Victoria Lucas Barros, de 14 años de edad (portada del Diario en la edición dominical).
Ya tuvo sus primeros Challenger ITF antes de venir a Mérida, y en la Copa Yucatán está jugando hasta semifinales de dobles en pareja con la que fue número uno en singles, la serbia Teodora Kostovic.



















