Pasará a la historia, sin duda, la noche vivida este martes en el máximo escenario del fútbol yucateco.
Lo primero para decir es que, quienes han ido muchos años al Estadio Olímpico “Carlos Iturralde Rivero”, comparten la opinión de que no era propiamente un escenario familiar. Y esta vez el público femenino copó gran parte del aforo en el inmueble de Circuito Colonias.
El fútbol femenil es una realidad en su crecimiento. En números, hay cientos de mujeres jugando fútbol de manera organizada en Yucatán y tener la oportunidad de ver en acción a la Selección de México representa el mayor impacto para que, en el Mayab, pueda ir hacia adelante en su desarrollo.
El equipo mexicano, presente en estas tierras por primera vez desde 2004, hizo el milagro de llenar los espacios que se abrieron a la venta para este duelo de Fecha FIFA. En la taquilla virtual se colgó el “sold out”. Eso quiere decir que este fútbol sí importa y mucho.
Desde dos horas antes se abrieron las puertas del recinto yucateco. Ocho minutos antes de la hora, salieron a la cancha las selecciones y se escuchó el primer estruendo con el aplauso y el “Vamos México”. La solemnidad por los himnos se rompió cuando sonó la ocarina de Marianela Araña Cruz (cabeza de cuarenta femenil), y se armó una fiesta en las tribunas. Pero los gritos eran femeniles en su mayoría.
Hace unas semanas dijo Manuel Negrete (golearor de México en 1986) que cuando escuchas el “México, México…” te tiemblan las piernas, pero te agranda el corazón y el sentimiento. Así se sentía anoche, desde las jugadoras en la cancha hasta las y los aficionados en las tribunas.
Y las mujeres luchan, corren, sufren.
Cuando Nicole Pérez concretó el primer gol de la memorable noche, el “Iturralde” explotó. Se escuchó el estruendo y la música de mariachi hizo eco.
Empate del Tri femenil en Yucatán
Al técnico de México le sirvió mucho el partido amistoso ante Panamá.
Los avances de la Selección de México fueron notables camino al proceso rumbo al Mundial de Brasil en 2027.
Al fútbol yucateco le dejó muchas ganancias. Dividendos que no se reflejarán de hoy a mañana, sino, como el Tri, en un proceso largo, clave en el desarrollo del balompié femenil.
Pocas veces se había visto una exposición de este tipo. Por eso el 1-1 tuvo sus ganancias, más allá del empate.
Las tricolores no ganaron, pero hicieron el gasto, pudieron sacar una goleada desde los primeros veinte minutos, pero el gol no cayó. Algo típico en partidos de ensayos de selección. Todas quieren meter gol, hacer la jugada precisa. Máxime, como apuntó el entrenador Pedro López, cuando se tiene un apoyo tan grande como el recibido por el cuadro mexicano, con 13,079 espectadores, en su gran mayoría mujeres.
Esa es la mayor ganancia que tuvo la noche fría (jugando a 21 grados) que fue calentada por el cobijo de una afición noble, que gritó, vibró con el gol de Nicole Pérez (a los 23 minutos) y se ahogó con el empate 1-1 qué cayó a los 28’.
Panamá no fue un rival fácil, plantó cara, defendió, a ratos con mucha más fuerza física. México tuvo más posesión de balón, toque fino, pero sin goles, no hay triunfo. Es, se insiste, parte del proceso de lo que, dice la técnica María Antonieta Is, un importante resultado ante una “selección top”.
El furor por el fútbol femenil es innegable aquí y allá. Seguirá creciendo y seguramente lo hará a pasos agigantados. Mamás y papás hicieron su parte llevando a sus hijas, niñas y jóvenes, a ver el partido.
No siempre hay la posibilidad de ver un juego de tan alto nivel, a pesar de ser amistoso.
Pedro López señaló que “merecía Mérida ver triunfar a México por todo lo que hicieron por darnos un trato lleno de cariño”. No se pudo porque se gana y se pierde, pero el entrenador tricolor, en el cierre del año futbolístico, afirmó que 2025 debe ser mejor.
Y que espera que pronto, ojalá, se dé un retorno de la femenil mayor a esta tierra en otro ensayo. Hay mucho por ver y crecer. El Tri en su proceso, y el fútbol femenil yucateco en su crecimiento


















