En el semblante de Rodrigo Pacheco Méndez y su equipo de trabajo se vieron sonrisas. La primera corona ganada por el zurdo en la ATP ayudará mucho en el futuro inmediato.

Fue de dobles, pero sin duda que será parte de la historia deportiva local y para Rodrigo, quien casi a la media noche del sábado se proclamó monarca del Yucatán Open, haciendo pareja con el suizo Kilian Feldbausch, en una jornada de gran tenis en el Club Campestre.

Rodrigo Pacheco gana su primer título ATP en dobles en el Yucatán Open

Rodrigo y Kilian vencieron días atrás a la pareja número uno y para ascender al trono se fueron contra la número dos, los estadounidenses George Goldhoff y Trey Hilderbrand, con parciales de 6-4 y 6-2.

Para tener 19 años de edad, como los dos nuevos monarcas, ganar un certamen de dobles en un Challenger ATP no es asunto sencillo, como definió Alain Lemaitre Sendel, uno de los entrenadores de Pacheco Méndez.

“Esto va a ayudar mucho a Rodrigo, a Kilian. No se ve fácil hacerlo, ahora lo hicieron”.

Difícil que a los 19 ganes un torneo de dobles en Challenger, cuando hay gente de mucha experiencia jugando estos torneos. Creo que viene lo mejor para ellos”, opinó el profesional mexicano sobre su pupilo y el jugador helvético.

Rodrigo estaba más que feliz.

Los gritos de “Vamos Rodri… Vamos Rodri…” le apoyaron durante una semana que le servirá de impulso.

“Vamos por más, que este primer título de ATP sea el inicio de algo grande, porque para eso me levanto temprano todos los días, para prepararme mental y físicamente”, dijo Pacheco, quien había ganado en ITF, pero nunca uno de ATP.

Para él fue cerrar una semana que fue impresionante, pues además del cetro de parejas, alcanzó los cuartos de final en singles.

“Eso me deja muy satisfecho, porque fue una gran semana, se jugó ante tenistas muy importantes, y así es como se avanza en el deporte”, señaló el zurdo.

El presidente del comité organizador del Open, Jorge Haro Giffenig, y Adhemar Rodríguez, director, entregaron los trofeos a Rodrigo y Kilian, entre ovaciones, con las notas de “We are the champions”, y fuegos de artificio.— Gaspar Silveira