Luego del debut de los campeones Diablos Rojos del México anoche ante los Leones de Yucatán, los 18 equipos restantes entran en acción en la jornada de Viernes Santo, en el arranque formal de la temporada 2025 de la Liga Mexicana de Béisbol.

Los pingos salen como favoritos. Siempre son los principales contendientes, pero luego de la forma en que quemaron la LMB en 2024, con Robinson Canó y Trevor Bauer a la cabeza, todo indica que van por las mismas, aunque solamente Canó regresó. Si se miran los rósters, los de Lorenzo Bundy tienen todo para repetir.

Pero la gran mayoría de los clubes trataron de armarse bien, al menos para competir y aspirar a llegar a la Serie del Rey en septiembre. Los Leones, entre ellos.

Los melenudos han sido referentes de la Zona Sur y uno de los equipos más respetados de la última década en el circuito de verano. Presentan un equipo maduro, con experiencia tanto en Liga Mexicana como con algunos con paso en MLB, y un mánager debutante, Ramón Santiago.

Hay equipos que siempre van arriba. En el Norte, los Sultanes de Monterrey, el segundo equipo con más campeonatos en la Mexicana, y últimamente los Toros de Tijuana. Los dos tienen rósters que, se supone, los harán ir adelante en la tierra de Pancho Villa.

Pero hay equipos que se armaron al menos con el objetivo de dejar el farol rojo, como vivieron la temporada pasada, en el Sur, Piratas de Campeche y Tigres de Quintana Roo, siendo los de Bengala los últimos.

La LMB otra vez se volvió a topar con la circunstancia, permitida por su reglamento, de tener una avalancha de jugadores no nacidos en México: 20 peloteros con ese requisito. En el caso de las fieras, tienen siete de Estados Unidos, seis de Dominicana, cuatro de Venezuela, dos de Cuba y uno más de Puerto Rico. Y así todos los equipos, con su retafíla de jugadores entre extranjeros y nacionalizados. La voz de los aficionados pide a gritos una reducción de importados, igual que el gremio peloteril nacional que se queda desempleado. O al menos, que los que vienen a cobrar en dólares respondan como antaño: el extranjero tiene que ser mejor que el local.

Ver jugadores yucatecos de nacimiento cada vez parece una rareza en la Liga Mexicana y en este arranque de temporada aparecieron solamente cuatro en los rósters, parte de lo que puede considerarse una nueva generación. Se quedaron fuera Manuel Flores y Línder Castro, lanzadores que tal vez pudieron ver ya el final de sus carreras en LMB, y aparecen jóvenes como Aldo Núñez, quien paso a paso fue haciendo de su estadía con los Acereros de Monclova una realidad, y se dice que hoy jugará como titular en el arranque de la temporada con la novena azul.

Con los Leones, más raro aún, uno nada más está en el róster: Elías Verdugo Sosa, infielder que, todos esperan, ojalá reciba la oportunidad. Con los Tigres de Quintana Roo, Roberto Rabassa, infielder nacido en Mocochá, de padres cubanos, y el derecho Eduardo Vera Hernández, quien lanzará con los Charros de Jalisco.

Los Leones debutarán el viernes, de hoy en ocho, en el Parque Kukulcán, que es también una de las grandes expectativas de esta temporada en la Mexicana. En todos lados se habla del remozado estadio yucateco, que se colocará, cuando esté listo, entre los mejores de la pelota tricolor. Y se espera que sea una motivante para las fieras, tras el triste 2024 en Kanasín. El róster y ese detalle valdrán mucho en este 2025 para las fieras.

Los expertos, incluso, dicen que la final del Sur puede ser entre Diablos y Leones, si a los melenudos les funciona su experimentado róster.— Gaspar Silveira Malaver

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