La que parecía la noche de Yoanner Negrín, se convirtió un rato en parte de otro desastre, pero terminó siendo una euforia total con otro león de la vieja guardia.
Luis Felipe Juárez, a quien muchos aficionados consideran que su era con los Leones terminó, se vistió de héroe con doblete que, en la décima entrada, remolcó la carrera con que dejaron en el terreno a unos Olmecas de Tabasco que estuvieron a nada de propiciar una nueva debacle yucateca en el Kukulcán.
Los Leones llegaron a la octava con ventaja de 9-5, con labor de Negrín en seis actos, jonrones de Wynston Benard y Diosbel Arias, y un poco de todo, sobre todo en ánimo.
Pero de pronto comenzaron a desmoronarse. Errores defensivos y el relevo se tambaleó. Y, en la novena, Michael Feliz aceptó cuatro carreras, dos por jonrón de Leo Heras, ya con dos fuera. Han de imaginarse lo que se escuchó sobre el piloto Ramón Santiago y sus Leones.
Pero “Pepón” salvó a todos. Salió de la banca a batear en lugar de Héctor Mora, con Yangervis Solarte en primera (embasado tras un dudoso tercer strike que no marcó el juez principal) y dos fuera. Juárez estrelló la pelota en la cresta de la barda del izquierdo. El drama de ver a Solarte correr y llegar barrido al plato fue una locura. Una vibrante victoria 9-10 que tapó muchos defectos y que se cargó a cuenta de Saúl Vázquez.— Gaspar Silveira





