Drew Strotman, quien abrió por Laredo y ganó con sólido pitcheo en seis actos en el tercero de la serie. A la izquierda, saltito de Yangervis Solarte luego de volarse la barda para los Leones, aunque en vano
Drew Strotman, quien abrió por Laredo y ganó con sólido pitcheo en seis actos en el tercero de la serie. A la izquierda, saltito de Yangervis Solarte luego de volarse la barda para los Leones, aunque en vano
  • Drew Strotman, quien abrió por Laredo y ganó con sólido pitcheo en seis actos en el tercero de la serie. A la izquierda, saltito de Yangervis Solarte luego de volarse la barda para los Leones, aunque en vano
  • Aspectos del tercer juego de la serie entre los Leones de Yucatán y los Tecolotes. Fotos de cortesía

A las complicaciones que están viviendo los Leones en esta temporada tan gris como el clima de ayer, se sumó, quizá, la exigencia del umpire de home que abrió y cerró la zona como quiso.

Especialmente en la novena entrada, cuando, aún con el juego cerrado 4-2, no le dio un strike al relevista yucateco Saúl Vázquez y a la siguiente pitcheada Danry Vázquez le conectó jonrón de tres carreras, sellando el resultado del partido: 7-2 para los Tecolotes de los Dos Laredos, líderes de la Zona Norte, sobre unos melenudos que perdieron otra serie, su tercera seguida.

No carburan estos Leones. Algo pasa que no encuentran la sincronía, que no logran que el día que hay bateo, no hay pitcheo, y viceversa.

Los Tecolotes vinieron a lo suyo. Por algo son los líderes y sólo se encontraron con circunstancias que les permitieron ganar esta batalla en un Kukulcán que, pese a la derrota, sigue siendo festivo. Es, dicen los de la vieja guardia, “otro béisbol”.

Pero en cuanto al juego, los melenudos, que habían estado bateando que da gusto, ahora fueron atornillados en cinco hits por Drew Strotman (seis actos, dos hits, dos bases y seis ponches), y tres relevistas. La diferencia entre el abridor teco y el de los Leones fue abismal. Huascar Ynoa no da una. Quinta apertura y no llega a la quinta entrada. Ha ido subiendo, cierto, pero no encuentra la cuadratura del círculo (cuatro actos y un tercio, tercera derrota). En otras épocas, un abridor así no duraba tanto. Tampoco otros lanzadores, como Ronnie Williams, cuya efectividad es de 7.68, y Jonathan Vargas, con 9.82. No toleraron carrera, cierto, pero sus números, con todo respeto, no son para un equipo como los Leones, que ya se codeaba con los grandes de la Liga Mexicana antes del “proyecto Kanasín”.

Yangervis Solarte la botó por los Leones para acercarlos en el marcador 3-1 y en esa séptima entrada anotaron otra, pero no les dio para más. Y vino luego lo de la novena: Saúl Vázquez entró al rescate con el score 4-2, y con dos en base y un out, se enfrentó a Danry Vázquez. En 2-1, le puso una pelota que parecía buena, pero el principal Carlos Valenzuela no lo vio así y el multicéfalo le recriminó al umpire, que en otros pitcheos había estado muy exigente. La pitcheada siguiente, empero, fue en la zona y Danry sólo aprovechó el regalo para mandarla a la zona Like. Bombazo que enmudeció a muchos aficionados y a otros les dio cuerda para irse contra el oficial. Pero algo que dijo Igor Aguilar, que fue gran cátcher, “ya vale eso de que zurdo domina a zurdo”. ¿Y las estrategias de los que dirigen el pitcheo?

En la novena, con Hans Chacón en la caja de bateo, también estuvo muy apretado el umpire del plato, así que imagínense todo lo que se llevó de recuerdo. Ah, hay que decirlo, es también “otro público”. Cayó el último out y la fiesta seguía a todos volumen. Así es ahora.

Hoy llega Tijuana y abre Darío Agrazal por los melenudos. Que sea otra historia.— Gaspar Silveira

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