Amigos aficionados…
Platicaba con Gonzalo Sandoval recientemente sobre una idea de dar una vuelta al mundo en las sedes de los acontecimientos deportivos, o relacionados con el deporte, de mayor trascendencia. Esos que son clásicos.
Entre muchos que hay, que esperamos escribir pronto, tiene que estar la Feria de San Fermín. Recuerdo que, con once o doce años, llegaron a nuestro pueblo tixkokobense familiares de Enrique Couoh Hidalgo, provenientes de Francia, y el papá de los chavitos güeritos que jugaban pelota con nosotros vio que cargaban unos toros cebúes para llevar a una feria cercana. Y nos contó que habían visto de Pamplona, de sus encierros callejeros, que miles corrían delante de los toros y luego los estoqueaban en la plaza. Obviamente, dijo que muchos terminaban heridos e incluso muertos.
Allá me quedó grabado: Pamplona. Y cuando hubo oportunidad, leímos de algo tan apasionante. Pamplona, San Fermín, encierros…
Uno de los libros que más me apasionan es el de Pepe Alameda y su “Crónica de sangre, 400 cornadas mortales y otras más”. Como el “Genio del toreo” se quedó boquiabierto viendo en vivo su primer San Fermín, así nos dejó el apartado que narra la forma en que murió en 1974 Juan Ignacio Eraso Martiartu, un joven mozo de 18 años originario de Pamplona. Alameda lo vio de cerca con el pitón en el cuello. Eso le dejó impactado.
Y cada que estamos viendo un encierro en la televisión (a la media noche van en vivo en TV Española), sabemos que se está ante la guadaña de la muerte. El que decide correr ha decidido jugarse la vida.
Los encierros, famosos desde siempre, pero más por la pluma de Hemingway, son vistos por miles en vivo y millones siguen sus incidencias en tele y redes sociales por los 846 metros del trayecto que va el casco antiguo de la ciudad, incluyendo la Cuesta de Santo Domingo y las calles Mercaderes, Estafeta y Telefónica.
Están documentadas 16 muertes durante los encierros y cientos de heridos.
Estar allá es un sueño. Los sanfermines son un clásico de clásicos de los eventos mundialmente famosos. Valdría la pena ir.


