Los Leones de Yucatán están en la posición menos esperada en un momento en que llega el rival más complicado a jugar una serie clave en el Parque Kukulcán.

Con una racha de cinco derrotas, todo luego de una etapa de ocho victorias en 10 partidos, y con la moral por los suelos, los Leones recibirán esta noche a los Diablos Rojos del México, superlíderes de la Liga Mexicana, en el arranque de una serie de tres partidos.

Yucatán llegó a casa la semana pasada echando lumbre, luego de ganar cuatro series seguidas. Pero tras vencer a Campeche en el primer juego de la serie, se vino una debacle impensable, que tuvo como “pilón” la barrida de Conspiradores de Querétaro, que eran el peor club de la LMB. Malos relevos de Ken Giles y decisiones desde el alto mando pusieron en predicamento a los Leones.

Y ahora los Diablos estarán en el estadio meridano. Los pingos les han ganado prácticamente todo a las fieras en las dos últimas campañas, barriéndolos en la temporada pasada en Kanasín, y en este rol ya perdieron dos series por 2-1.

Yucatán tiene marca de 36-41 tras su cadena de cinco derrotas, cinco juegos debajo de la cifra mágica de .500 en ganados y perdidos. Lo malo es que cayó al sexto sitio de la Zona Sur, empatado en récord con los séptimos, los Bravos de León. Si hoy terminara la campaña, pasarían los melenudos por tener mejor carreraje. Por ello esta y las cuatro series que quedan serán vitales para Yucatán.

Los Diablos son los Diablos. Los actuales campeones llegan con récord de 53-22. No están quemando la LMB como el año pasado, pero dominan casi todo. Llegan con sus figuras, encabezadas por Robinson Canó y Carlos Sepúlveda.

Para hoy, por los Leones debe lanzar Darío Agrazal, quien estuvo fuera por enfermedad varios días. Se perdió su salida anterior, pero hoy debe subir a la loma.

Gran rivalidad

Siempre que llegan los Diablos Rojos, los aficionados yucatecos se frotan las manos. La historia que se ha escrito en la rivalidad que se creó con los Leones, para muchos a partir de 1984, es tan grande como intensa.

Y tendrán los melenudos que sacar lo mejor de sí ante los acérrimos rivales porque están cuesta abajo. Una mala serie ante los pingos puede resultar el acabose para Yucatán.

Los melenudos acaban de ser barridos por los Conspiradores de Querétaro y entrarán a la batalla de esta noche con una cadena de cinco derrotas, en el sexto sitio de la Zona Sur, que, como es casi una obligación, encabezan los Diablos. Los yucatecos están en un verdadero caos, empatados en ganados y perdidos con los Bravos de León, séptimos. Eso hace más complicado todo.

Tendrán que borrar esa mala imagen de la semana pasada, cuando los malos relevos de Ken Giles (con cien salvamentos en MLB) convirtieron tres victorias potenciales en tres derrotas. La última, estropeando siete entradas grandes de Yoanner Negrín (seis y un tercio perfectas, con 19 retirados en fila y siete ponches).

Los Diablos Rojos, con 53 victorias y 22 derrotas, ya saben que sus partidos contra los Leones se han convertido en un clásico. Antes de jugar en Kanasín, los melenudos habían comenzado a dominar y son inolvidables batallas como las de 1984 y 2006, cuando los barrieron camino a ganar históricos campeonatos. Igual sucedió en 2021, cuando “Pepón” le botó la pelota a Roberto Osuna en la final de la Zona Sur. De Carlos Paz, a Lino Rivera y al “Chapo” Vizcarra. Todos esperan que Oswaldo Morejón y sus Leones de 2025 saquen la casta.

En la anterior visita al Kukulcán, el piloto Lorenzo Bundy lo aceptó: “Se crecen los Leones ante los Diablos”.

Es lo que necesitan ahora justamente los Leones: crecerse ante la marabunta roja, porque, de no ser así, se complicarán la existencia.

Los Diablos presentan un line up grande, con elementos como Allen Córdoba, el líder robador de la LMB (45 estafas); Carlos Sepúlveda, único que batea sobre .400 este año (compila .403), además de gente como “Happer” Gamboa, Arístides Aquino, Japhet Amador, entre otros. Los Leones, de su lado, esperan ya contar con Yangervis Solarte (78 impulsadas) para hacer team con Yadir Drake (.377, con 19 jonrones), Henry Ramos y Art Charles.

La batalla se antoja interesante. Tres días con pasión.