WASHINGTON (EFE).— El nuevo director general de la ONG Human Rights Watch, Philippe Bolopion, destacó ayer en entrevista con EFE el potencial peligro que pueden suponer los crecientes avances de la inteligencia artificial (IA) en manos de determinados gobiernos, en un momento en que se vive también un “declive democrático” global.

Bolopion, quien accedió al cargo en noviembre, recordó que hace poco el alto ejecutivo de una tecnológica le contó que en la última década gobiernos y empresas de todo el mundo han recopilado enormes volúmenes de datos personales.

“Son cantidades ingentes. Pero esos datos eran difíciles de procesar, analizar y utilizar. Ahora, con la IA se pueden tomar todos esos datos, analizarlos y utilizarlos para, por ejemplo, controlar lo que la gente piensa, lo que hace, cómo votará”, dice.

El experiodista francés considera que los últimos avances de la IA brindan motivos “para preocuparse de que ésta pueda acelerar drásticamente el declive democrático”.

“Gobiernos como los de China o Rusia han sido pioneros en el desarrollo de tecnología para el control de la población, y están compartiendo estas técnicas con otros países”. advierte.

A cuenta de los retrocesos democráticos globales, Bolopion aprovechó, coincidiendo con la publicación de ayer del informe anual de HRW, para señalar que 2025 ha sido un año “particularmente peligroso”. Puntualizó que el aumento de las corrientes autoritarias y los ataques contra el sistema global basado en reglas “lleva ocurriendo desde hace 20 años”.

Durante la presentación del reporte, el director ejecutivo de la organización recordó que China, Rusia o EE.UU., son hoy menos libres que hace dos décadas.

“Los expertos en democracia suelen decir que la democracia no muere de repente, con un gran estruendo. Se va erosionando y desvaneciendo poco a poco. Muere con un lamento. Y a menudo ocurre a manos de líderes elegidos democráticamente“, afirma.

Como ejemplo cita a presidentes como Recep Tayip Erdogan, en Turquía, Viktor Orbán, en Hungría, y Donald Trump, en Estados Unidos.

Bollopion puntualizó que Estados Unidos “no es el mayor violador de los derechos humanos ahora mismo” gracias a la solidez de sus instituciones, pero destacó que el primer año del segundo gobierno de Trump “ha sido extremadamente corrosivo para los derechos humanos”.

Al ser preguntado por el primer mensaje que trataría de comunicar a Trump si tuviera oportunidad de hablar con él, Bollopion puntualizó que le recalcaría “lo peligroso que es un mundo donde la fuerza prevalece sobre la razón, donde se socavan las normas, las reglas y las instituciones internacionales. Es un regreso a la ley de la selva en el ámbito internacional”.

“Creo que es una situación en la que todos pierden, incluso para un país tan poderoso como EE.UU. La idea de que EE.UU., por ser poderoso, puede imponer su dominio en el orden mundial y obtener lo que necesita de otros países no conducirá a un mundo pacífico y próspero”, apuntó.

En el prólogo del informe presentado ayer, Bollopion insta a países que respetan los derechos humanos a “formar una alianza estratégica que oponga resistencia” a la agenda autoritaria que impulsan Pekín, Moscú y Washington.

“Solo una alianza de este tipo tiene la fuerza necesaria para resistir y, sí, proporcionar ventajas comerciales, por ejemplo, o ayudarse mutuamente en materia de defensa, pero también en el ámbito internacional, en las instituciones multilaterales, para defender toda la estructura de leyes, tratados y derechos humanos que ha contribuido a que el mundo sea un lugar mejor“, concluyó.

Autoritarismo

Declaraciones del director general de Human Rights Watch, Philippe Bolopion.

Derechos humanos

El informe publicado ayer habla de “un flagrante desprecio por los derechos humanos” y “violaciones atroces” de éstos en EE.UU., desde el retorno al poder de Donald Trump, a quien se le acusa de alinearse con “el supremacismo blanco” o de dar un “marcado giro hacia el autoritarismo”.

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