El hombre que más ha defendido a los Leones en la loma en los últimos años tiene una encomienda mayúscula en las manos.
Yoanner Negrín recibirá la pelota para abrir hoy por los melenudos, en un vital juego 3 que Yucatán necesita ganar ante los Diablos Rojos del México.
La reanudación de la serie, desnivelada tras dos palizas recibidas por los Leones en el Estadio “Alfredo Harp Helú”, es una situación de muchísimo riesgo para los selváticos. El México aprovechó lo que los Leones les cedieron. Con eso les bastó para ganar los primeros dos encuentros, saldados ambos con palizas de 13-3 y 12-1.
La complicación para los Leones es que no batearon ni pitchearon. Su ofensiva se fue con solamente siete hits en el primer duelo y seis en el segundo, y sus lanzadores fueron vapuleados con racimos grandes en la parte final de ambos compromisos.
Puede decirse que no hay punto de comparación entre lo que tienen los Diablos en su róster, y el estado anímico, y lo que presentan los melenudos. Los artilleros yucatecos se cayeron estrepitosamente en un parque para bateo (conectaron para .210) y tendrán la misión de despertar sí o sí.
Negrín, inmortalizado hace un par de semanas al retirar los Leones su número 25, tuvo una temporada interesante, que no fue buena en ganados y perdidos porque el bullpen echó por la borda tres de sus salidas en que se fue ganando.
En el Kukulcán este año, previo a su homenaje, se lució ante los pingos, pero le estropearon el juego. Y este año lanzó seis actos perfectos, e igual se fue sin decisión. Es de los que suelen crecerse en los momentos clave. Y quizá la de hoy sea vista como uno de sus grandes retos.
